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Análisis:

La calidad, un desafío compartido

Siete años después de transferir la gestión sanitaria a las Comunidades Autónomas, el Sistema Nacional de Salud (SNS) de España afronta un momento histórico. Estamos en una sociedad en transformación, en una encrucijada económica que, más allá de la crisis financiera, representa un cambio de era. Estamos ante el más esencial de los servicios públicos que, además, en España, es universal y gratuito.

Es, por tanto, el momento de identificar dónde podemos mejorar, y lo más importante, trabajar juntos para mejorar. Por ello, he propuesto a las fuerzas parlamentarias, comunidades autónomas, agentes sociales y colectivos profesionales y de ciudadanos construir entre todos un gran Pacto por la Sanidad, para avanzar en criterios comunes sobre tiempos de espera quirúrgica, políticas de recursos humanos, salud pública, racionalización del gasto sanitario e introducción decisiva de calidad e innovación en el SNS. Pero, sobre todo, para que el patrimonio que hemos recibido, el SNS, continúe siendo de todos los españoles, de nuestros hijos y nietos.

Debemos, por tanto, trabajar para mejorar nuestro SNS, y en ello estamos. Porque lo que los españoles nos dimos con la Ley General de Sanidad de 1986 no tiene precio. Un sistema de salud universal y gratuito, con una atención primaria en todos nuestros barrios y pueblos, con una implantación masiva de nuevas tecnologías y, lo más importante, con unos profesionales comprometidos y altamente cualificados que son los verdaderos artífices del actual SNS.

Un sistema sanitario, el español, que es analizado con atención al otro lado del Atlántico, en EE UU, donde la nueva Administración Obama ha hecho de la mejora de la cobertura sanitaria eje de su actuación. En el país más poderoso del mundo, hay 47 millones de personas sin cobertura sanitaria. Según el presidente Obama, un millón y medio de familias estadounidenses tienen que vender su casa cada año para pagar sus facturas sanitarias y el gasto en salud ya representa el 16% del PIB.

Para salir de esta situación, la nueva Administración estadounidense ha diseñado una ambiciosa reforma, basada en potenciar la prevención primaria, en introducir de forma masiva la historia clínica electrónica y en limitar las condiciones abusivas en los seguros de salud.

Un programa ambicioso que les ha llevado a analizar qué sucede en otros países, y a fijarse en significados elementos del SNS: en nuestro modelo de atención primaria, del que ellos carecen; en el altísimo grado de implantación de las historias clínicas electrónicas y, sobre todo, en nuestro sistema integrado, que garantiza la continuidad asistencial, frente a la fragmentación existente en EE UU.

En 2008, desde el Ministerio de Sanidad y Consumo, iniciamos contactos políticos y profesionales en EE UU. Nos hemos reunido con congresistas, con representantes demócratas y republicanos, con grandes colectivos profesionales, he explicado el funcionamiento del SNS en Washington y colaboraré activamente con la nueva secretaria de Salud, Katheleen Sebelius.

España y EE UU colaborarán en afrontar los desafíos comunes, porque el presidente Obama y el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, se han pronunciado en los mismos términos. No hay desafío mayor que garantizar un sistema sanitario de calidad que fomente la equidad, la cohesión y la innovación.

Bernat Soria es ministro de Sanidad y Consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 2009