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La Generalitat pacta un protocolo contra el acoso sexual en las empresas

Trabajo sólo impuso dos multas por agresión sexual en todo 2008

Menos del 1% de los trabajadores en España han denunciado ser víctimas de acoso sexual. Sin embargo, el 10%, mayoritariamente mujeres, respondió haberse sentido víctima de un hostigamiento de este tipo en una encuesta realizada por el Instituto de la Mujer. Una mujer joven y en situación de precariedad es la presa más fácil. "Es que no se denuncia, es un tema tabú. Se considera que es un asunto privado como antes se consideraba que lo era la violencia machista, pero es un asunto de empresa", protesta Sara Berbel, directora general de Igualdad de Oportunidades en el Trabajo. Berbel se propone enviar a las empresas más de 20.000 ejemplares de un protocolo que sirva para prevenir el acoso sexual y la discriminación por razones de sexo en los centros de trabajo.

La Generalitat ha puesto especial énfasis en el acoso sexual, más que en la discriminación en general, porque es el terreno menos controlado hasta ahora. El Departamento de Trabajo, cuya titular es Mar Serna, lo comprueba con sus propias cifras: la inspección realizó un total de 48 actuaciones por estos motivos el año pasado, que supusieron sólo ocho requerimientos y no dieron lugar más que a dos infracciones con sanciones por valor de 12.502 euros.

Berbel afirma que la cifra "es baja", pero subraya que "la Generalitat sólo puede actuar cuando hay denuncia". Y hay pocas. No en vano el colectivo más castigado por el acoso es el más débil: mujer, joven y en situación de precariedad es el perfil más habitual de una víctima del acoso.

El protocolo de actuación diseñado por la Generalitat se propone tomar cartas en este asunto y se enmarca en el cumplimiento de la Ley de Igualdad, aprobada por el Congreso de los Diputados, que establece la obligatoriedad de esta medida: "Las empresas deben promover condiciones de trabajo que eviten el acoso sexual y por razón de sexo y arbitrar procedimientos específicos para prevenir y dar curso a las denuncias que puedan formular aquellos que han sido objeto".

Los principales consejos del protocolo consisten en el nombramiento de una persona de referencia en la empresa para atender las quejas en este terreno, que puede ser un técnico de igualdad o de prevención de riesgos y debe tratar la información con confidencialidad para facilitar que las personas lo denuncien. Un caso de acoso debe ser penalizado. Y la empresa tiene que hacer explícitas las advertencias en contra de este tipo de actitudes en un código de buenas prácticas con el fin de que todos los trabajadores tengan presente en su actitud diaria todo aquello que es teóricamente obvio. El documento de recomendaciones ha sido aprobado por el Consejo de Relaciones Laborales de Cataluña, integrado por Trabajo, las patronales Fomento y Pimec, y los sindicatos Comisiones Obreras y UGT.

Un acto de violencia sexual es fácil de identificar, pero el acoso puede ser más sibilino. ¿Cuál es la frontera? Berbel recalca que la definición es clara: "Todo aquel comportamiento insistente, no deseado y desarrollado en un ambiente hostil y de humillación". El itinerario del acoso va en aumento: "Siempre empieza de forma suave, primero con bromas de mal gusto, con comentarios desagradables".

Pero, hoy por hoy, sólo el 34% de los convenios colectivos vigentes en Cataluña abordan la lacra del acoso. La Generalitat presentó ayer su grano de arena para luchar con ello con ocasión de la víspera del Día de la Mujer Trabajadora, que se conmemora hoy, 8 de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de marzo de 2009