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Brown propone un 'new deal' mundial para salir de la crisis

Obama dice que se cometieron errores en la globalización

En un encuentro marcado por la crisis, el primer ministro británico, Gordon Brown, aprovechó su entrevista ayer con el presidente de EE UU, Barack Obama, para hacer un llamamiento a un new deal global que rescate al mundo de la recesión. Obama admitió que compartían "la misma visión" de cómo hacerlo.

Brown, que es el primer líder europeo que visita a Obama desde su toma de posesión el 20 de enero, hizo suya la retórica de Franklin D. Roosevelt, quien introdujo un programa de reformas económicas para hacer frente a la Gran Depresión. Brown argumentó que el new deal del siglo XXI también requerirá de gasto público para afrontar, en este caso, una debacle de proporciones globales que reclama una reforma urgente del sistema bancario y atajar la crisis económica para estimular el crecimiento con la cooperación de las principales economías.

Blair y Bush fueron socios en la guerra; sus sucesores tratan de serlo en la paz

Brown llegó a la Casa Blanca buscando contagiarse del altísimo índice de popularidad que envuelve a Obama y que le fue negado a su antecesor, George Bush. El antiguo ministro de Finanzas británico vive momentos políticos bajos en su país y quiso utilizar la foto junto al hombre más poderoso del planeta para mandar un mensaje a sus ciudadanos británicos. No hubo rueda de prensa en el Rose Garden de la Casa Blanca debido a la nieve que todavía cubría Washington. En su lugar, ambos mandatarios se sentaron frente a un reducido grupo de periodistas en una sala de la residencia presidencial y aceptaron cinco preguntas.

Obama dijo que "la globalización tuvo efectos positivos" aunque "se cometieron errores, de los que hemos aprendido". En referencia al proteccionismo que la UE acusa a EE UU de estar incitando para reavivar su economía, Obama afirmó que "los países en problemas no pueden encerrarse y erigir barreras".

Brown dijo que la historia "recordará a Obama por su trabajo en la recuperación económica". Recurriendo a la broma, el primer ministro dijo que de lo único de lo que no podía hablar con Obama era de baloncesto, pero que a cambio le ofrecía hacerlo de tenis. Obama asintió. Algunos de los corresponsales británicos presentes en el encuentro hicieron notar que la sensación que se respiró en la reunión fue muy distinta de las que se vivían entre George Bush y Tony Blair.

Blair y Bush fueron socios en la guerra; Brown y Obama intentan ahora ser socios en la paz. De Afganistán sólo se habló de pasada, a pesar del deseo de Washington de que Reino Unido incremente allí sus tropas y con Londres reticente y sin manifestarse hasta que lo hagan los otros socios de la OTAN.

El encuentro sentó las bases para la cumbre económica del G-20 en Londres en abril, donde se avanzará en atajar la crisis económica y cuando Brown se jugará su escaso capital político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 2009