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La 'síndica' urge al Ayuntamiento medidas de choque ante el aumento de la pobreza

Malla critica ante el pleno municipal la falta de atención social de urgencia

"Un matrimonio con dos hijos pequeños que nunca había pedido ayuda social se queda en paro y con problemas para comprar comida y pagar el alquiler. Los servicios sociales lo comprueban y tramitan la ayuda para pagar el alquiler. Pero no hay presupuesto y la ayuda tardará meses en llegar. En cuanto a la ayuda para la alimentación, la familia pasa a la lista de espera. Así que la familia tuvo que ir a diferentes entidades sociales para sobrevivir. Unos meses más tarde, el marido volvió a encontrar trabajo. Y cuando la urgencia no existía llegó la ayuda para pagar el alquiler". Es el relato que hizo ayer ante el pleno municipal la síndica de greuges Pilar Malla de una de las quejas que llegaron a su mesa en 2008.

Explicó la queja para ilustrar uno de los problemas que le llegan por el efecto de la crisis económica, al que vinculó el incremento del 30% de las quejas del año pasado -en total fueron 1.600-. Para la síndica, el incremento presupuestario de las partidas sociales para 2009 es positivo. Pero, no basta. Argumentó que la situación que se está generando es imprevista y, ante ella, demandó una "respuesta de choque para que el presupuesto se adapte a la realidad". Además, demandó que los departamentos del Consistorio se coordinen más entre ellos y con las entidades sociales que colaboran. Unas entidades que están emitiendo mensajes en parecidos términos que la síndica: hacen falta más recursos porque la demanda les sobrepasa.

La intervención de la síndica fue seguida por las de los grupos municipales. Todas ellas de guante blanco, incluidas las de la oposición. Probablemente siguiendo la norma no escrita de evitar el enfrentamiento entre los grupos en presencia de la síndica. Pero las chispas saltaron en el turno de proposiciones de la oposición, todas ellas iniciativas en torno a la crisis. Xavier Trias, presidente de CiU, planteó crear una mesa de seguimiento de agentes sociales y económicos para hacer frente a la crisis. De paso, argumentó que el equipo de gobierno no hace lo suficiente y que, entre otras cosas, haría falta revisar -a la baja- los impuestos. No salió adelante. En cambio, sí prosperó una de ERC con la que el bipartito se sentía más cómodo. En el debate, el alcalde, Jordi Hereu, recriminó a Trias el tactismo: "utiliza la crisis contra el gobierno" en una suerte, dijo, de "política de salón". El comentario le sentó fatal a Trias: "ustedes se erosionan solos, lo que planteamos son medidas que favorezcan al ciudadano".

No se habló de la perrera municipal en el pleno de ayer. Y en el orden del día se dio el visto bueno definitivo a la ampliación del museo Picasso. Ganará tres cuerpos -por detrás, hasta la calle de Flassaders- lo que supondrá 1.800 metros cuadrados más. La ampliación se hará en los números 24, 26, 28 y 30 de la calle de Flassaders, fincas ya vaciadas. Las obras empezarán este semestre y durarán entre un año y medio y dos, según explicó el edil Carles Martí. El presupuesto de la ampliación es de tres millones de euros.

Responden tarde o nunca

El Ayuntamiento tarda no menos de dos meses en contestar las preguntas o cuestiones que plantea la síndica para resolver las quejas del funcionamiento de la administración municipal. "Es demasiado tiempo. Si el ciudadano cree que no se le hace caso, lo que no puede ocurrir es que a la síndica tampoco se le haga", dijo Pilar Malla con cierto retintín. Señaló que le consta que en un caso concreto, la demanda planteada estuvo dos meses sobre la mesa de un concejal. El reglamento del funcionamiento de la Sindicatura establece que la respuesta del Ayuntamiento a una demanda debe resolverse en 15 días. Pues, a veces, ni siquiera hay respuesta. Y lo explicó con otro ejemplo: en mayo de 2008 abrió un expediente sobre el control de las medidas de seguridad del sistema de mudanzas con plataformas elevadoras. Y pidió información al Ayuntamiento para ver si existía alguna forma de prevenir el riesgo para los peatones. Tiempo después recibió como respuesta un compendio de la normativas. No le contestaron lo que planteaba: qué control se ejerce y con qué resultado. Al cabo de unos días, ella misma vió cómo se hacía una mundanza con una plataforma completamente plana, sin señales y sin evitar el paso de los peatones. Así que insistió en la demanda al Ayuntamiento. Todavía está esperando la respuesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 2009

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