Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

El enigma

Entre las inscripciones espurias que se hallaron en el yacimiento de Veleia, en Álava, hubo una que no se hizo pública y que era realmente extraordinaria. Fue la prudencia la que aconsejó su ocultamiento, pues más allá del R.I.P., de los jeroglíficos y de otras maravillas, era tal la audacia de aquella inscripción que ponía en riesgo la verosimilitud del tesoro encontrado y exigía una previa verificación del resto como garantía de la autenticidad del milagro. Si la sorprendente frase hubiera sido dada a conocer junto con el resto del material, habría sembrado sospechas sobre el conjunto de lo hallado y el sueño de la New York vasca del siglo IV se habría derrumbado antes de que nadie pudiera contrastarlo. De ahí que se decidiera comprobar la autenticidad del resto antes de difundir al mundo la noticia que constituiría la guinda del pastel. La inscripción decía lo siguiente: "Ellos saben que aquí hay una comunidad política que está por encima de la media española". Lo decía así, en perfecto castellano, y venía firmada por "Superbus".

El descubrimiento, de haber sido auténtico, habría sido sensacional, pues habría añadido al paquete de revelaciones que encerraba Veleia un dato histórico de gran relevancia para certificar la antigüedad del Conflicto y un dato antropológico sobre la proverbial modestia que desde siempre ha caracterizado a los naturales de la región. No habría sido menor su aportación a la historia del castellano, cuyo origen se habría adelantado en unos cuantos siglos, castellano cuyas características -junto con las del euskera, el latín, o el egipcio de la XVII Dinastía en los que se expresaban las inscripciones halladas- habrían desmentido cualquier teoría en vigor sobre la evolución de las lenguas y habrían corroborado la hipótesis de que el futuro nos antecede y de que nuestro esplendor, el de los vascos, se escribe siempre en pretérito anterior. Lo que me extraña es que, habiendo dado credibilidad al resto de lo hallado, no se le otorgara también a esa frase soberbia y la pusieran bajo sospecha y nos la ocultaran.

La frase de "Superbus" es un acto de fe que se nos presenta como certeza. Viene a decir que ellos saben lo que nosotros nos creemos, esto es, que somos los mejores, con lo que trata de dar objetividad a la simple infatuación y encaja de maravilla con lo que ha significado el montaje de Veleia. La credibilidad como criterio de verdad, capaz incluso de obnubilar a algunas mentes preclaras, o que debieran serlo. Es uno de los logros del nacionalismo. Han impuesto sus creencias como verdad, hasta el extremo de que cualquier patraña puede servir para verificarla. Y hasta el extremo de suspender cualquier duda que pueda ponerla en cuestión. En cuanto a la frase de "Superbus", no apareció en Veleia, aunque bien pudo hacerlo, sino que ha sido pronunciada uno de estos días por uno de nuestros candidatos. Les propongo el juego de adivinar quién ha sido.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS