Reportaje:

Una universidad blindada

La policía rodea el Rectorado de Valencia para frenar la protesta anti-Bolonia

Un cordón de policías nacionales rodea el Rectorado de la Universitat de València. Separan lo que sucede dentro (el consejo de gobierno prosigue la adaptación de las carreras al espacio europeo de educación) de la protesta anti-Bolonia que se desarrolla fuera. La imagen de ayer ha llegado para quedarse.

Medio centenar de alumnos se bastaron hace dos semanas para interrumpir la sesión y perseguir al consejo por el interior del edificio hasta forzar la suspensión. Un par de horas más tarde, el rector Francisco Tomás lamentó haberse confiado y advirtió que no volvería a pasar. Mientras dure el cambio se mantendrá la protección policial. O al menos mientras dure la protesta: el número de participantes volvió a retroceder, y las ocupaciones de facultades resultan cada vez más formales (las tiendas de campaña, los colchones y las pancartas siguen ahí) que prácticas (en más de una nadie se queda a dormir).

La universidad continúa, entretanto, su camino. Ayer aprobó los grados en Farmacia, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y Nutrición Humana y Dietética. Van 23. Y espera llegar a tiempo para implantarlos el próximo curso. El único escollo parece ser ahora la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (la Aneca).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 17 de febrero de 2009.

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