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Análisis:Los escándalos que afectan al PP

Y las actas de JFK

El PP formuló ayer por la mañana su petición de documentos para la comisión de la Asamblea de Madrid que investiga los casos de espionaje sufridos por cargos de su partido en la Comunidad, algunos a manos de agentes de la Consejería de Interior. De un vistazo, se echaba en falta algo: ¿Por qué su portavoz, David Pérez, no exigía las actas de la comisión Warren sobre el asesinato del presidente Kennedy? Todo lo demás lo reclamaba en su escrito.

Pérez solicitaba el registro de visitas de La Moncloa sin restricción temporal alguna. ¿Sospechaba acaso el PP que José Manuel Pinto -agente a sueldo de la Comunidad que dos peritos calígrafos han identificado como el autor de los partes de espionaje- entró en La Moncloa tras hacer sus seguimientos a Cobo o a Prada en vísperas del congreso fratricida Rajoy/Aguirre de Valencia de junio de 2008?

Resultaría entonces que el consejero Francisco Granados pagaba con dinero de la Comunidad de Madrid a un grupo de espías que acaba informando a Rodríguez Zapatero. ¿Era Pinto un doble agente? ¿O era un triple agente? Porque Pérez también incluía la petición del registro de entradas en el CNI. ¿Trabajaba Pinto para Granados, Moncloa y el CNI? No. Hay más.

Pérez, por la mañana, sospechaba que también trabajaba para el Ministerio del Interior. Y por eso solicitaba el registro de entradas en Interior. Por tanto, Pinto era cuádruple agente. Y dado que las peticiones no tenían marco temporal cabía preguntarse más: ¿entró Pinto en La Moncloa en la época de Aznar? Si Pinto pisó el CNI bajo el PP, ¿pudo tener información clave sobre el 11-M?

Era impensable que el PP quisiera embarrar la investigación sobre el espionaje cometido por funcionarios de Aguirre pidiendo informes a diestro y siniestro. Por tanto, si exigía por la mañana datos relativos a supuestos casos de espionaje en Andalucía, Galicia, o los seguimientos sufridos por Manuel Pizarro, sería porque a esas horas sospechaba que también fueron ejecutados por la trama anclada en la Consejería de Interior.

Pérez sería incapaz de utilizar una investigación sobre unos hechos que han violentado la intimidad de tres altos cargos del PP sólo para enfangar y confundir. Pero llegó la tarde, y el grupo del PP, que dirige Pérez, rechazó la petición de la documentación que Pérez pidió por la mañana. Su renuncio deja dos casos abiertos: JFK y Pinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de febrero de 2009