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Análisis:

Fantasma

Las circunstancias han hecho que el fantasma de la corrupción merodee, de nuevo, las inmediaciones del Partido Popular, precisamente ahora que están metidos de lleno en su ofensiva contra los socialistas a cuenta de la crisis. La larga sombra del último caso destapado por Garzón llega hasta los populares andaluces y a la empresa Rialgreen, firma perteneciente a uno de los detenidos en esta operación, Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP gallego. El Tribunal de Cuentas ya certificó en su día, como publicó el pasado sábado este periódico, que dicha compañía no acreditó debidamente los servicios prestados al PP en la campaña andaluza de 2004. Hasta ahí quedó la cosa, de momento. No obstante, no hay tiempo para distraerse. Lo más importante es luchar contra la pérdida de empleo en Andalucía así que será cuestión de ir acaparando recursos, pancartas, autobuses y lo que sea menester para que la convocatoria de esta semana en Málaga sea un éxito de participación.

Se trata de una movilización no contra la Junta, menos mal, sino a favor de trabajadores, que conste. No ha habido acciones de protesta similares en comunidades gobernadas por el PP, por ejemplo, en Valencia o Murcia, pero ese detalle es intrascendente. Como lo es, también, concretar las alternativas que se plantean para salir de la crisis. Eso queda para otros. Basta con afirmar una cosa y la contraria para contentar a todos. Así, en el prestigioso foro de la FAES, se propugna la reforma del mercado de trabajo combinando dos elementos que consideran mágicos como son la flexibilidad que demandan los empresarios y, por otro, la estabilidad que necesitan los trabajadores. Para aclarar las verdaderas intenciones convendría que se precisase cómo se pueden relacionar ambos conceptos realmente contradictorios. Pero como no se trata de enfadar a nadie, mejor no seguir por esa senda.

De eso saben bien aquellos que gobiernan y que tienen que tomar duras decisiones. Ahí tienen a la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, (PP), vulgo "María Chillío", tal y como se le conoce ya popularmente en su ciudad por su facilidad para pronunciarse a grito pelado en los plenos. En el último impidió a unas modestas trabajadoras de la empresa de la limpieza de colegios y establecimientos municipales intervenir gracias a una retorcida interpretación del reglamento. Lo más seguro es que estas mujeres no estén en la manifestación del domingo, ya que conocen de primera mano cómo se las gastan en el PP en materia laboral. Y, previamente, está la reunión con Chaves. Arenas no quiere fotos. No debe preocuparse. Sólo le basta con recurrir a su compañero, Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, quien ha demostrado una extraordinaria habilidad para borrar de las instantáneas aquello que no le interese.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 2009