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La crisis de la banca británica arrastra a la libra y al Lloyds

La economía británica siguió viviendo ayer momentos de gran nerviosismo. La banca siguió cotizando a la baja y el mercado castigó especialmente a Lloyds Banking Group ante el temor de que acabe siendo nacionalizado. La crisis arrastró también a la libra esterlina, que cayó con fuerza frente al dólar y, en menor medida, también frente al euro y el yen. Y la inflación registró un brusco recorte que, aunque menor del que algunos esperaban, mantiene vivo el fantasma de la deflación.

La hasta ahora semana trágica empezó el lunes, cuando el segundo plan de rescate de la City del primer ministro Gordon Brown quedó empañado por la confirmación de que el Royal Bank of Scotland (RBS) podría haber perdido hasta 31.000 millones de euros en 2008. Ese pésimo dato, que casi doblaría los peores resultados jamás obtenidos por una empresa británica, ha desatado la especulación de que el RBS podría ser nacionalizado y de que otros bancos podrían también necesitar ayudas públicas o incluso tener que recurrir a la nacionalización. El lunes, las acciones del Royal Bank of Scotland cayeron un 66% y ayer, tras empezar con tendencia alcista, acabaron cayendo un 11% adicional.

Peor le fue a Lloyds, ante el temor de que también tenga que ser nacionalizado. El lunes cayó un 33% y ayer un 31%. Barclays descendió un 17% y HSBC un más moderado 3,2%.

La debilidad del sistema bancario ha repercutido en la libra, que lleva ya varios meses en caída libre. Ayer perdió más del 3,5% frente al billete verde al pagarse a 1,39 dólares, su valor más bajo desde mediados de 2001. También se debilitó frente al euro y cotizó a 1,08 euros por libra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de enero de 2009