Cosa de dosColumna
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Tiritar, etc

A Jordi González le dio un ataque de corrección periodística el sábado en La Noria (Telecinco) y sacó a cámara la primera página de EL PAÍS de ese día. "¡Y ponen 'tiritan de frío'! ¿De qué otra cosa se puede tiritar?". María Antonia Iglesias, que estaba al lado, le dijo: "Hombre, se puede tiritar de miedo". Tiritando de frío, y de periodismo, me fui a la cocina a buscar el diccionario de la RAE, y hallé esta definición: "Tiritar. Temblar o estremecerse de frío o por causa de fiebre, de miedo, etcétera".

El sábado temblábamos de frío, la verdad; pero si uno se fija en las primeras páginas de los diarios y en los telediarios se puede temblar también de miedo o de etcétera, y se puede tiritar del frío que llega más adentro, el del alma.

En ese mismo programa, que vi hasta que tirité de sueño, o de etcétera, pusieron unas imágenes que me pusieron a tiritar de pasado, que puede ser uno de los elementos de ese etcétera que dice el diccionario (a propósito de ese etcétera, ¿cómo el diccionario es tan impreciso a la hora de reflejar los tipos de temblor?). Esas imágenes de pasado eran las antiguas imágenes de Aznar, cuando en abril de 2003 le decía en Televisión Española a Alfredo Urdaci (allí estaba, en La Noria) que las armas de destrucción masiva estaban en manos de Sadam de Irak, y se iban a encontrar, yo se lo aseguro...

Tiritando subrayó Jordi esas frases de Aznar. No resisten el tiempo, dijo. Algo compungido (tiritando de compunción) vi al colega Urdaci. En efecto, vino a decir, esas imágenes no las resiste el tiempo. Y tanto. Lo que pasa es que Aznar, que fue el objeto de la discusión posterior del programa, sigue hablando como si no le tiritara el pulso; en aquel entonces sus secuaces se burlaban de los titiriteros (tiritar y titiritero, menudas simetrías) que salían a la calle contra aquella guerra. A Aznar entonces no le tiritaba nada, estaba persuadido de que era un hombre justo. Ni el chaparrón lo moja aun ahora.

Lo cierto es que después del tirón de orejas que nos lanzó, a Jordi le dieron respuesta el diccionario (y María Antonia Iglesias), y yo me quedé mirando el diálogo (¡) sobre las deslealtades de Aznar con el PP de ahora, que está aterido (de frío). No conseguí escuchar mucho de la discusión sobre Aznar el díscolo, porque todos los contertulios del programa (ya no estaba Urdaci, pero estaba Miguel Ángel Rodríguez, "todo corazón", en definición de Alfredo) hablaron del asunto como si tiritaran.

¿De frío? No sé, hablaban altísimo, como para calentarse. Y me fue imposible escucharles. Así que Jordi levantó el campamento y se fue a tiritar. Imagino que se llevaría el periódico, para envolverse en él, porque en tiempos de mucho frío no hay mejor manta que el papel prensa. Y si se tirita de miedo (o de etcétera) a lo mejor también sirve el periódico. Prueben.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de enero de 2009.

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