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Caos en el transporte aéreo

El sindicato de los controladores llamó a no suplir las bajas médicas

AENA asegura que la torre de Madrid ignoró sus instrucciones el día 2

La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) emplazó a sus afiliados, en un comunicado del 7 de octubre, a no cubrir las bajas por enfermedad, una consigna que se siguió el 2 de enero en Madrid, cuando ocho de los 24 controladores del turno de día faltaron por ese motivo al trabajo, lo que provocó el cierre de dos de las cuatro pistas de Barajas. Hubo un monumental desbarajuste, agravado por la coincidencia en el tiempo con una supuesta huelga de celo de los pilotos de Iberia.

Tanto el gestor público de los aeropuertos como el sindicato de controladores alegaron, ante los retrasos y cancelaciones por el recorte de capacidad en el aeropuerto de Madrid, que no hay ningún conflicto entre ellos. En todo caso, la nueva presidenta de AENA, Encarnación Vivancos, subraya que los mayores problemas se dieron en la T-4, donde opera Iberia, por el conflicto de los pilotos, mientras que en el resto de terminales las demoras fueron mucho menores.

El gestor público quiere recortar personal por la caída del tráfico

USCA reclama que se consoliden parte de los extras que suben su salario

La directora de Navegación Aérea de AENA, Carmen Librero, reconoce que conocía la circular de USCA aunque no "de manera oficial", y que no pudo evitar ocho bajas simultáneas en Barajas ni logró encontrar voluntarios para sustituir a los enfermos. El presidente de USCA, Juan María García Gil, que firma la circular de octubre, dice ahora que su llamamiento a no cubrir bajas "ya está pasado" y que lo hizo sólo para que "cada uno juzgara lo que tenía que hacer".

"Aena ha iniciado una campaña dedicada al ahorro pues las cuentas no le salen", explicaba García Gil en la circular. "Para no caer en errores de difícil corrección, se nos ocurren algunas cosas que, por ser derechos de todo trabajador, se pueden poner en práctica con carácter inmediato o con la inmediatez que corresponda en cada caso", decía el texto. Entre esas "cosas" citaba el no presentarse voluntario para hacer horas extraordinarias ni cubrir bajas por enfermedad, a no ser que tengan asignado un servicio de guardia localizada, que no existe en Madrid.

El presidente del USCA asegura que la falta de personal en la torre de Barajas entre el 1 y el 3 de enero se debió a la mala programación realizada por AENA. Incluso niega que hubiese ocho bajas médicas súbitas. "Había dos bajas anteriores, y tres permisos sindicales concedidos previamente", asegura.

La directora de Navegación señala, en cambio, que no sólo hubo esas bajas inopinadas sino que, además, los controladores de Barajas no aplicaron el día 2 los procedimientos que ordenó la dirección de operaciones para tratar de agilizar el tráfico en las dos pistas disponibles. "Hemos pedido a los jefes de sala que justifiquen por qué no se siguieron las instrucciones. Ahora estamos aún en el momento de información reservada", explica Librero.

El hecho es que la propuesta de convenio colectivo presentada por AENA en septiembre provocó mucho malestar, lo que unido a la existencia de media docena de expedientes disciplinarios a controladores por incumplimientos (aún no sancionados), ha llevado a que oficialmente no haya negociación, según Librero, sino reuniones sólo para resolver las cuestiones más urgentes. García Gil reconoce que el nuevo convenio está parado y duda de que vaya a negociarse antes de que él se jubile, en septiembre de 2010.

Tras la llegada de Librero a la dirección de Navegación Aérea, hace seis meses, AENA ha dado un giro a su política para, por un lado, "ajustar" los recursos humanos a un tráfico aéreo en caída libre por la crisis y, por otro, para limitar las horas de trabajo "por cuestiones de seguridad". "Más parece que culpan de sus males a nuestro colectivo y no a la inadecuada gestión que, durante los últimos 12 años, al menos, han venido realizando", decía en su circular el presidente de los controladores.

A los controladores se les acusa de cobrar demasiado y condicionar que las tasas de navegación españolas sean de las más caras. La subida para este año, un 5,7%, supone según Librero un déficit de 100 millones en las cuentas de AENA.

La propia Librero reconoce que ese planteamiento "no ha gustado a todo el mundo". Por ejemplo, en la torre de Madrid sentó mal el anuncio de que en febrero se terminan las horas extraordinarias. Librero acepta que los controladores digan si en sus planes hay algún error, pero descarta negociar los recortes en las torres.

Los controladores se quejan precisamente de que se han tomado las decisiones de manera unilateral y auguran que faltará personal para cubrir el servicio. Además, reclaman consolidar parte del sueldo (cobran entre 80.000 y 800.000 euros brutos anuales) ya que hasta el 55% del sueldo total depende de la prolongación de jornada, que sumadas a las horas extraordinarias llegan a constituir hasta el 70% del salario. "Nuestro sueldo consolidado está por debajo de la media europea", dice García Gil.

Asegura que podrá haber acuerdo sobre la reducción del tiempo de descanso durante la jornada (el 33% que AENA quiere rebajar al 25%), entre otros asuntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de enero de 2009