Reportaje:

El corto camino al Oscar

'Alumbramiento', de Chapero Jackson, entra en la preselección de los premios de Hollywood - Figura como favorita en varias de las quinielas de Los Ángeles

El camino de Alumbramiento a la gloria de los Oscar se acorta. El multipremiado cortometraje de Eduardo Chapero Jackson ya figura entre los 10 preseleccionados a los Oscar de Hollywood. El siguiente paso lo dará este fin de semana, cuando se proyecte en Los Ángeles y Nueva York para que los académicos emitan su voto definitivo para elegir a los cinco finalistas (se darán a conocer el 22 de enero) que optarán a la estatuilla. Luego llegará, si tiene que llegar, la gran noche del 22 de febrero. Las posibilidades de triunfo del corto español son bastantes. Y figura como favorito en varias de las quinelas que circulan en la industria.

Chapero Jackson (Madrid, 1971) acaba de regresar de Washington, donde ha pasado parte de las navidades en casa de su madre, convencida y combativa voluntaria durante la campaña de Obama. Se muestra contento por el cambio político que se avecina en Estados Unidos y también por la imparable carrera de su segundo cortometraje, un retrato sobre la dura agonía de una anciana.

La cinta describe la agonía de los últimos 15 minutos de una vida
La obra se rodó en un fin de semana con muy poco presupuesto

Todavía queda un arduo camino, pero el hecho de que Alumbramiento -premiado en el Festival de Venecia y en la Academia de Cine Europeo en 2007 como mejor corto- haya pasado ya la dura y difícil criba de estar entre los 10 elegidos por la Academia y la buena acogida que esta historia sobre la muerte y los miedos a enfrentarse a ella está teniendo en Hollywood hacen que Chapero Jackson no pueda disimular su alegría, pero tampoco evitar una sensación rara. "Es una mezcla de ilusión y nervios. No creo que sea bueno estar en permanente competición, pero, ya que es así, a disfrutarlo", asegura el cineasta, sentado en un café del centro de Madrid ante un té con miel.

Alumbramiento describe los últimos 15 minutos de una vida que se apaga, pero también la agonía emocional de los familiares que se quedan. Está interpretado en su papel principal por Mariví Bilbao, a quien acompañan en el reparto Cristina Plazas y Marta Berenguer, entre otros.

Es el segundo corto de Chapero Jackson -el primero, Contracuerpo, ganó 45 premios y estuvo preseleccionado también para los Oscar-, se rodó en un fin de semana del verano de 2007 y con un presupuesto ajustadísimo. Fue hace tres años, con ocasión de la muerte de sus abuelos, cuando este cineasta, de padre español y madre norteamericana, se decidió a escribir la película. "No es una experiencia personal, sino la síntesis de muchas historias sobre la manera de enfrentarse a la muerte y cómo perder los miedos ante ese momento. Dirijo mi mirada a esa zona oscura a la que todos tenemos miedo. Es esto, creo, lo que ha emocionado a los espectadores", asegura el realizador, que se muestra orgulloso de que su filme no sólo haya entrado en los circuitos cinematográficos, sino que logre ir más allá, y haya conmovido a asociaciones de enfermos terminales y de cuidados paliativos.

La defensa del formato del cortometraje por parte de este director continúa siendo tan cerrada como siempre. En él, dice, encuentra una frescura y una libertad más difíciles de conseguir en el largometraje. "No es que quiera sobrevalorar el cortometraje, pero el cine está más vivo creativamente en el corto. El largometraje está más supeditado a intereses lógicos de mercado y, por ello, en ocasiones, se crea una dinámica más conservadora", explica con la tranquilidad del cortometrajista que prepara su salto a mayores cosas. Su primera película, Verbo, promete, será una peculiar cinta de aventuras que quiere rodar este año.

La semana que viene viajará a París, donde proyectarán sus tres trabajos. También el último, el mediometraje The end, una poderosa y escalofriante incursión en formato western sobre las fatales consecuencias de la falta de agua en el mundo.

Rodada en inglés en Almería, The end recrea un apocalíptico futuro, o quizá presente, en el que los grifos funcionan con monedas, los botellines de agua se guardan como tesoros bajo llave, los camiones cisterna son custodiados por policías y las armas se utilizan para defender tan sagrado líquido. Ocho personajes, entre ellos, el único interpretado por el español Miguel Ángel Silvestre, caracterizado de gasolinero, dan vida a una angustiosa historia sobre la falta de agua.

"No me planteé ninguna tesis ni ningún mensaje que ofrecer; sólo quería entender la naturaleza humana en situaciones desesperadas", explica el director, que realizó una exhaustiva investigación sobre el problema del agua y la sequía, junto a la empresa municipal de aguas de Sevilla, Emasesa, que ha contribuido a la realización del mediometraje. "Los datos son escalofriantes; estamos contaminando los acuíferos y envenenando el planeta", dice.

Y vuelve a darle vueltas al camino que aún queda por recorrer. De momento, este fin de semana, la suerte quedará echada con las decisiones de los académicos de Los Ángeles y Nueva York.

Eduardo Chapero Jackson, director del cortometraje <i>Alumbramiento,</i> retratado en el Café Gijón de Madrid.
Eduardo Chapero Jackson, director del cortometraje <i>Alumbramiento,</i> retratado en el Café Gijón de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

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