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El conflicto de Oriente Próximo

Varios muertos en cada camilla

Un hospital de Gaza recibe decenas de víctimas del ataque, que se hacinan en los pasillos

Cuerpos destrozados y heridos llenaban en la mañana de ayer el hospital Al Chifa de Gaza, donde cientos de familiares se lanzaron para identificar a los muertos o para tratar de localizar a sus familiares desaparecidos tras el bombardeo masivo de Israel. Los cadáveres y los heridos se mezclaban en las ambulancias, que la mayoría de las veces no eran más que vehículos civiles. La morgue estabasaturada, los heridos gritaban en los pasillos y en el suelo. Totalmente desbordados, los médicos y enfermeros se movían a toda velocidad. Una misma camilla sirve para trasladar varios cuerpos por unos pasillos empapados de sangre.

Los empleados del depósito de cadáveres utilizaban altavoces para llamar a los familiares de las víctimas. La mayoría de los muertos llevaban el uniforme de las fuerzas de seguridad del movimiento islamista Hamás, cuyos cuarteles fueron uno de los principales objetivos del bombardeo masivo.

"Mi hermano todavía estaba vivo cuando llegó al hospital y me hablaba, pero nadie pudo ocuparse de él y murió", afirmó entre sollozos Ahmad Al Gharabli, cuyo hermano, Baha, era policía de Hamás. El cuerpo ensangrentado de otro miembro de las fuerzas de seguridad, Mohamed Abu Chaabane, era trasladado en la misma camilla que una niña de diez años que sucumbió a las heridas que sufrió en el vientre. "No sabemos su nombre", dijo uno de los médicos.

Abu Obeida Al Jarah, un jefe de la policía que logró sobrevivir al ataque, se desplazó corriendo al hospital para ayudar en la identificación de los muertos. "Es una auténtica matanza y se producirá una respuesta", exclama.

"Nuestros medios son demasiado modestos para hacer frente a esta terrible masacre", afirmó el ministro de Sanidad del Gobierno de Hamás, que se encontraba en el hospital.

Con los pies descalzos, Asmaa Abdo, madre de dos policías que se encontraban en una de las ceremonias de graduación, fue al hospital tan pronto como fue informada de los ataques. "Me dijeron que los dos estaban muertos, pero nadie en el hospital ha podido confirmarlo", decía mientras insultaba a "los árabes de Abu Mazen", el apodo del presidente palestino, Mahmud Abbás, cuyo partido, Al Fatah, fue expulsado de Gaza por la milicia islamista en junio de 2007.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de diciembre de 2008