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El Gobierno israelí califica la ofensiva en Gaza de "guerra hasta el final" contra Hamás

Ehud Barak dice en el parlamento que los bombardeos no van contra los civiles y responsabiliza a los islamistas palestinos de todo lo que ocurra.- Siguen los ataques aéreos.- Más de 300 muertos, 57 de ellos civiles

Cientos de tanques israelíes cercan los límites de Gaza a la espera de la orden de invadir la franja palestina, cuyo entorno geográfico ha sido declarado "zona restringida" por Tel Aviv. Sólo las carreteras asfaltadas y los principales núcleos urbanos están abiertos al tránsito civil en el área, donde unidades de vehículos acorazados y carros de combate se han apostado y permanecen alineados entre bosques, lomas y cañadas.

La invasión por tierra parece el siguiente paso de la campaña militar contra Hamás emprendida el pasado sábado por Israel, sin precedentes en los últimos años, que ha causado ya 345 muertos y alrededor de 1.600 heridos. El Gobierno de Ehud Olmert ha lamentado las víctimas civiles, pero asegura seguirá con su ofensiva hasta donde sea necesario.

La "zona restringida" alrededor de Gaza ocupa entre dos y cuatro kilómetros y no se permite la presencia de civiles que no residan en la zona, ni siquiera periodistas. Los militares dicen que es para evitar el riesgo de que algún civil sea alcanzado por los cohetes lanzados desde Gaza, pero también permite a los soldados maniobrar sin estorbos y mantener el elemento sorpresa por si deciden operaciones por tierra. También, por si fuera necesario, el Gobierno de Ehud Olmert aprobó el domingo la movilización de 6.000 reservistas.

La pasada madrugada, varios aviones israelíes bombardearon el Ministerio de Interior de Hamás y la Universidad Islámica, así como todo tipo de objetivos relacionados con la organización integrista palestina mezquitas, almacenes, casas, oficinas.

Mientras, siguen cayendo las bombas sobre Gaza, sobre cualquier objetivo que tenga que ver con Hamás. Con la caída ayer del sol, los bombardeos se intensificaron y durante la madrugada, aviones israelíes atacaron la sede del Ministerio del Interior, la oficina del primer ministro de Hamás, Ismail Haniye, su casa particular, o dependencias de la Universidad Islámica, un importante símbolo cultural de Hamás. Otro de los bombardeos ha tenido lugar en el campo de refugiados de Jabalia. En uno de los edificios alcanzados han muerto cinco hermanas palestinas de entre 4 y 17 años. Nada se sabe, entre tanto, de los máximos dirigentes de Hamás.

Hasta el final

El Gobierno israelí insiste en que su objetivo no son los civiles, sino Hamás, y que llevará la ofensiva hasta donde sea necesario. El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha comparecido en una tormentosa sesión en la Knesset (Parlamento israelí) en la que ha informado de las operaciones en Gaza. Ante las protestas de los diputados árabes, que acusan al Gobierno de haber desencadenado los ataques por motivos electorales, Barak ha dicho que la ofensiva "se ampliará y profundizará tanto como sea necesario", dado que Israel ha emprendido una "guerra hasta el final" contra Hamás. Los bombardeos, ha dicho, no van dirigidos contra los civiles, sino contra sus gobernantes de Hamás, para detener sus acciones hostiles contra Israel. Ha recordado incluso unas declaraciones del presidente electo de EE UU, Barack Obama, que este verano visitó Sderot: "Dijo que si cayeran cohetes en su casa, donde están durmiendo sus hijas, también él haría lo que fuera por impedirlo".

Barak ha responsabilizado a Hamás de todo lo que ocurre en Gaza, puesto que Israel abandonó el territorio en 2005 "para dar una oportunidad a una nueva realidad en el territorio", pero que Hamás ha aprovechado para convertirlo en un refugio terrorista.

300 muertos

La cifra de muertos por la ofensiva, la más sangrienta lanzada por Israel sobre Gaza desde la guerra de 1967, se ha cobrado ya la vida de más de 300 personas y ha causado heridas a un millar. De los muertos, al menos 51 son civiles, según ha denunciado la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, en sus siglas en inglés). "Es casi seguro que [esa cifra] aumente", ha declarado el portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness, añadiendo que basa sus cuentas en visitas a hospitales y centros médicos de Gaza. Según informa desde Jerusalén Ana Carbajosa, unos 120 heridos están en estado crítico ingresados en hospitales en los que falta casi de todo. De los líderes de Hamás no queda ni rastro; se refugian en sus escondites temerosos de que Israel emprenda una nueva campaña de asesinatos selectivos como hiciera en el pasado.

Mientras, los islamistas palestinos siguen lanzando cohetes sobre territorio israelí, la razón que esgrime Israel para justificar su ofensiva. Hoy, uno de ellos ha matado a un colono israelí en la ciudad de Ashkelon. Desde el sábado, unos 150 proyectiles -cohetes artesanales Qassam y piezas de mortero- han caído sobre territorio israelí, matando a dos personas -la de hoy en Ashkelon y otra el sábado en Netivot.

El destino de Gilad Shalit

La radio pública israelí se ha hecho eco de una información de Hamás según la cual Gilad Shalit, el soldado israelí que mantienen secuestrado desde hace dos años y medio, ha resultado herido en uno de los bombardeos israelíes. Una fuente anónima de Hamás ha informado de que, pese a los esfuerzos de sus captores para salvaguardar su integridad, no han podido evitar que resultara herido en un ataque, aunque no se ha informado de la gravedad de las heridas.

Sin embargo, fuentes del Ejército han expresado sus dudas sobre la fiabilidad de esta información difundida por los medios egipcios y también por la televisión panárabe Al Yazira. "Gilad Shalit es un activo muy valioso para Hamás. Creemos que harán todo lo posible para mantenerle vivo", dice el Ejército israelí en un comunicado. "El Ejército responsabiliza a Hamás por todo lo que le ocurra a Gilad Shalit", prosigue el texto.

Shalit fue capturado por milicianos de Hamás hace dos años y medio en una operación fronteriza y desde entonces permanece en poder de los islamistas.

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