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Crítica:LA PELÍCULA DE LA SEMANA

Los ogros que acechan a los niños

Desde que Clint Eastwood, este director en posesión de esa cosa tan simultáneamente fácil y difícil de concretar llamada clasicismo, nos demostrara en la extraordinaria Bird su capacidad para hacer reales, emotivas y profundas las zonas de luz -pero sobre todo de sombra- de gente perdurablemente herida, cada una de sus crónicas ha despertado unas expectativas notables en los paladares selectivos, aunque, como certificara un espíritu muy racional, nadie puede ser sublime ininterrumpidamente. La menos inspirada de las películas de Eastwood es como poco interesante, y cuando le acompaña el estado de gracia es capaz de parir incontestables obras maestras como Sin perdon, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison, Mystic river y Million dollar baby. Saltando de un género a otro con poderosa personalidad y consciente de que el lenguaje de la cámara y el arte de contar historias no tiene secretos para él, el mejor cine de Eastwood se alimenta de guiones con cuerpo y alma, guiones ajenos ya que él no los escribe ni los firma, pero a los que transparentemente integra en su universo y los dota de complejidad.

EL INTERCAMBIO

Dirección: Clint Eastwood.

Intérpretes: Angelina Jolie, Gattlin Griffith, John Malkovich, Colm Feore, Michel Kelly, Devon Conti.

Género: drama. Estados Unidos, 2008.

Duración: 141 minutos.

A este tenebroso tema se acercó Eastwood en 'Mystic river'

El intercambio la ha escrito J. Michael Staczynski, buceando en esa cosa tan conmocionante pero que se presta al falseamiento o la manipulación llamada hechos reales. Comenzaron en 1928 y en la ciudad de Los Ángeles. El arranque de ellos era pavoroso, lo que más puede turbar a la sensibilidad de cualquiera que no esté irremediablemente embrutecido. O sea: el rapto de niños, el ensañamiento con los desvalidos, con los inocentes. Y la consecuente desesperación de sus familias, la angustia que acompaña a la incertidumbre, el estupor al no comprender los motivos ni el enigma de que tus criaturas desaparezcan sin dejar rastro, el derrumbe psíquico al constatar que el torturante paso del tiempo no te devuelve lo que más amas.

Y entiendes que este tenebroso argumento haya tentado a Eastwood. Ya se ocupó del tema y cercano al escalofrío en Mystic river contando el rapto y violación de aquel cordero al que cazaron los lobos, de ese patético niño que escapará de su tortura pero quedará marcado para siempre como un tullido emocional.

Eastwood va más lejos en El intercambio de la semblanza terrorífica del peor de los asesinos en serie. A través de una mujer lógicamente tenaz que no se resigna a que la corrupta polícía intente cerrar el caso de su desaparecido niño entregándole seis meses más tarde a un crío que intenta convencerla de que es su madre, Eastwood hace un retrato feroz de la complicidad entre policías, psiquiatras y políticos para destruir psíquicamente a la que no puede renunciar a que le devuelvan vivo o muerto lo que ella parió, cuidó y perdió.

Se le puede reprochar a esta película cierto esquematismo en la descripción de buenos y malos. Entre los segundos unos representan al poder, su impunidad para encubrir la mierda, sus sórdidos trapicheos para enmudecer al disidente, para que les salgan las cuentas de cara a la engañada ciudadanía. Es una película muy larga que el talento de Eastwood hace corta, sólida, trágica y creíble. Angelina Jolie vuelve a demostrar como en Un corazón invencible que sabe sufrir con veracidad y hacer contagioso su dolor cuando le quitan al marido o al hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de diciembre de 2008