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Mueren cuatro obreros en la reforma sin licencia de un hotel en Mallorca

La empresa recibió tres boletines de paralización de los trabajos en 45 días

"Sonó un crujido, noté un temblor y un estruendo. Detrás de mí una parte del hotel se hundió. En la zona estábamos ocho obreros y cuatro quedaron enterrados. Me salvé porque me moví para recoger material". M., un albañil con los ojos rojos y el cuerpo lleno de polvo de la zona cero, narró el siniestro por hundimiento de tres plantas que ayer se llevó la vida de cuatro trabajadores -dos españoles y dos marroquíes-, en la reforma del viejo hotel de Son Moll, en Cala Rajada (Mallorca).

El alcalde del municipio de Capdepera, Tomeu Alzina, fue explícito: "La empresa (Hoteles Serrano) no tenía la licencia de obras, se le denegó y en 45 días recibió tres boletines de paralización para advertir de que los trabajos no podrían seguir". Los sindicatos denunciaron la falta de permisos y de controles de seguridad. La portavoz del Gobierno balear y consejera de Trabajo, Joana Barceló, aseguró que existió "un total incumplimiento de la normativa municipal". El hotel, adquirido en 2007 por la familia Serrano -propietaria de cuatro establecimientos-, no tenía la licencia de actividad.

"Somos más de 80 trabajadores. La obra es integral", dice un albañil

La reforma masiva y acelerada del edificio para poder abrir el negocio en primavera de 2009, dejó desnuda la estructura del hotel de 10 plantas y 125 habitaciones, construido sobre la costa y la playa en 1967. Los trabajos pudieron alterar la solidez de un muro maestro de la fachada del ala que se hundió. Otras fuentes apuntaron a los efectos de la masiva lluvia caída sobre Mallorca que ayer obligó a dar cobijo a más de 200 personas porque sus casas quedaron inundadas. Un destacamento de la Unidad Militar de Emergencia (UME), con 20 soldados, se desplazó a la isla.

"Vestíamos al hotel entero", explicó el albañil José, que salió del edificio por piernas. "Éramos 70 u 80 obreros, algún día más. No todos nos conocíamos. Cada día venía una cuadrilla más, con subcontratas. La reforma era integral, con albañiles, electricistas, embaldosadores, escayolistas...".

Uno de los fallecidos, José Manuel Fernández, Ciruelo, de 28 años, con un hijo de cuatro, natural de Cala Rajada, pintaba de minio las dos vigas metálicas que se insertaron en los muros viejos. Se desmoronó lo más antiguo, el anexo bajo del hotel. Los forjados de las tres plantas laterales sufrieron un colapso. "No tenían mallazo de refuerzo. Las viguetas cayeron sin fracturarse", observó un oficial albañil.

Bajo los tres pisos de ruinas y escombros, se tardaron ocho horas en rescatar los cuerpos de las víctimas mortales: Ismael Rodríguez González, nacido en Cáceres, de 35 años, casado y con una niña de seis años. Naturales de Marruecos y residentes en Manacor eran Ahmida Tahriouf, de 34 años, y Mohamed Zanani, de 40 años, de los que no se conoce su situación familiar.

En las lentas tareas de rescate, los equipos de bomberos llamaron, repetidamente, a los móviles de los obreros atrapados, primero para conocer cómo estaban y, al no responder, continuaron marcando para ubicar sus cuerpos a través de los timbres.

"Al caer el hotel sólo había polvo, no oí ninguna voz. Al poco tiempo descubrí un albañil herido", relató Manuel. "Trabajamos en todas las plantas. Yo salí corriendo". Las empresas de albañilería de la obra son Bartolomé Estelrich y Rafael Truco de Sant Llorenç. Dos de los fallecidos pertenecen a la compañía de trabajos metálicos Alfernox.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 2008