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Las obras para limpiar el pantano de Flix llevan cuatro años de retraso

Hay que retirar 700.000 toneladas de lodos tóxicos

Con cuatro años de retraso, la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) iniciará próximamente -en fecha por determinar- la retirada de las 700.000 toneladas de residuos altamente tóxicos que se han ido acumulando en el pantano de Flix en las últimas décadas por los vertidos al Ebro de la empresa Erkimia. La retirada de los lodos, que "contaminan el Ebro desde Flix hasta la desembocadura", según el técnico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Joan Grimalt, están declaradas por ley "obras de interés general, prioritarias y urgentes". Una portavoz de Acuamed justificó el retraso aduciendo que los técnicos han priorizado la seguridad por el riesgo que supone mover la masa de residuos que se han solidificado, una parte de los cuales podrían desplazarse río abajo.

En previsión de esa circunstancia, Acuamed abrirá entre 6 y 12 pozos en la zona de Tortosa, que garantizarían un caudal de 1,2 metros cúbicos por segundo para abastecer a la ciudad y a los usuarios (particulares, agricultores e industrias de la provincia) del Consorcio de Aguas de Tarragona mientras dure la emergencia. Terminada la obra, los pozos serán clausurados.

Los trabajos consistirán en la extracción, el tratamiento, el transporte y el vertido en depósito controlado de los residuos acumulados, entre los que se encuentran mercurio, radionucleidos y metales pesados que, según Greenpeace, han provocado ya efectos en la salud de los niños de la zona. Grimalt confirmó que se han hecho estudios con recién nacidos y se han detectado niveles de contaminantes en sangre superiores a lo habitual, si bien aseguró que nunca han llegado a superar los márgenes aceptables y que han disminuido tras ocho meses de lactancia.

El alcalde de Flix, Pere Muñoz (ERC), criticó el retraso en la ejecución de una obra que hace cuatro años se clasificó como de urgente. "Todo va muy lento, pero lo que quiero es que se haga", dijo. Muñoz recordó que se ha detectado contaminación en los peces del pantano (carpas y sirulos) y en las aves, y que el riesgo aumenta cada vez que se producen riadas y el Ebro supera su caudal habitual. Las obras tienen un coste de 180 millones de euros y un plazo de ejecución de unos cuatro años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 2008