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La Justicia niega al consejo escolar la potestad de decidir sobre la cruz

Cuatro sentencias atribuyen a las autonomías el poder de retirar los símbolos

Los consejos escolares de los centros educativos no pueden tomar decisiones sobre cuestiones que atañen a derechos fundamentales. Esa potestad es de la Administración que tenga las competencias sobre educación. Así lo han puesto de manifiesto al menos cuatro sentencias en los últimos años, una del Tribunal de Superior de Justicia de Madrid, de 2002; tres del de Castilla y León, dos de 2007, y la conocida el pasado fin de semana que ordena la retirada de los crucifijos en el colegio público Macías Picavea de Valladolid.

Los jueces argumentan de distintas maneras -y en resoluciones en las que los consejos escolares se ha manifestado tanto a favor como en contra de retirar los crucifijos- que cuando hay un conflicto en un centro público por la presencia de estos símbolos, no corresponde a este consejo (formado por representantes de la dirección, los padres y los alumnos) la decisión última sobre ello porque trasciende a sus funciones. Éstas tienen que ver básicamente con el funcionamiento y la gestión del centro.

En Andalucía basta con que lo pida un solo padre para que se retire

La primera sentencia de Castilla y León, dictada por la jueza Encarnación Lucas, dio la razón a la Asociación Cultural Sociedad Laica de Valladolid, que solicitaba la retirada de las cruces. La Junta la recurrió con el argumento, entre otros, de que "los crucifijos deben considerarse como bienes inmuebles por destino o pertenencias (...) y, atendiendo a la competencia municipal de conservación de los edificios destinados a albergar colegios públicos, correspondería la competencia al consejo escolar". Otra segunda sentencia concluye que, si hay conflicto, debe decidir la administración competente: "Corresponde al consejo escolar la decisión inicial de la cuestión controvertida, sin perjuicio de la posibilidad de revisión de aquélla por la Administración autonómica", señala.

La sentencia del Superior de Madrid, de 2002, declaró ilegal la decisión del consejo escolar de la Escuela Pública San Benito. La asociación de padres quería retirar la cruz y el director se negó.

Cada autonomía va abordando este problema según se va presentando desde el final del franquismo. En Andalucía, la Consejería de Educación no tiene ningún plan de retirada de los símbolos religiosos en los centros públicos. Sostiene que el modo de actuar en este tipo de casos está fijado por la Ley de Educación de Andalucía (LEA), el Estatuto autonómico y una resolución del Defensor del Pueblo Andaluz. Con que sólo un padre o una madre de un colegio o instituto público pida que se retire el crucifijo se debe hacer, sin que la decisión tenga que votarse en los consejos escolares.

La Consejería andaluza no tiene registrado el número de símbolos religiosos que se han retirado. Sólo les llegan estos casos cuando hay problemas. El último caso conocido data de 2006, cuando un grupo de padres pidió la retirada de los símbolos en un colegio de Baza (Jaén). Tras aquel conflicto hubo algunos movimientos más. CC OO reclama a la Junta que ponga en marcha alguna norma para la retirada de los símbolos de los colegios sin que los padres lo tengan que solicitar.

En la Comunidad Valenciana, desde hace una década y media los colegios públicos han ido retirando todos los símbolos religiosos. Uno de los pioneros, hace siete años, el Ballester Fandos de Valencia lo hizo de manera mucho más casual. "El equipo directivo planteó, en el primer claustro que tuvo, la retirada de las imágenes de vírgenes y algunos adornos religiosos", explica el jefe de Estudios, Ximo Alpuente. Ni siquiera se llevó al consejo escolar. "Se hizo de forma natural. Se dijo al personal que si alguien quería reclamar alguno de los objetos, pasara a recogerlos. Sólo hubo una reclamación: eran unas cucharitas de plata con una cruz". En esta comunidad no existe ninguna norma que obligue a retirar los símbolos religiosos de los colegios.

El debate sobre los signos religiosos en los centros del País Vasco se hizo tras el franquismo. A finales de los setenta se retiraron los crucifijos al mismo tiempo que los símbolos de la dictadura. Las capillas que existían en algunas escuelas fueron reutilizadas como aulas, según recuerda un portavoz de Educación del Gobierno vasco. No había ninguna normativa al respecto, pero las escuelas fueron retirándolos (en algunos casos fueron los mismos profesores quienes los quitaron, según recuerda Javier Nogales, de CC OO). Educación no descarta, sin embargo, que algún centro mantenga algún signo religioso.

En las escuelas catalanas no hay crucifijos. Hace décadas que no se colocan en las nuevas y en las antiguas se fueron retirando tras la dictadura. La enseñanza es laica en los centros públicos, recuerda Educación, según la Constitución y el Estatuto catalán, aunque existe el derecho a recibir enseñanza religiosa. Y si en algún centro hay símbolos nadie se ha quejado. Otra cosa son los centros religiosos concertados, que tienen ideario propio y, por tanto, signos cristianos en las aulas.

Esta información ha sido elaborada por Ferran Balsells (Barcelona), Neus Caballer (Valencia), Karim Asry (Bilbao) y Manuel Planelles (Sevilla).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de noviembre de 2008