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El nuevo alcalde de Bigastro elogia al regidor encarcelado

El pleno fue breve, concurrido y emotivo. Bigastro nombró ayer al socialista Raúl Valerio Medina como nuevo alcalde de la localidad, tras la dimisión y encarcelamiento por corrupción urbanística de José Joaquín Moya, quien dirigiera esta pequeña población de La Vega Baja en los últimos 25 años. El pleno se convirtió en un acto de reconocimiento a la figura de Moya, en prisión provisional y sin fianza desde hace tres semanas. En su discurso de investidura, de hecho, Valerio destacó la figura de Moya a quien reconoció emocionado como "compañero y amigo". El público secundó el comentario con un aplauso cerrado. "Pese a quien pese, ha sido el mejor alcalde de la historia de Bigastro", añadió el joven alcalde de 30 años con lágrimas en los ojos. Los vecinos que abarrotaron la sala de plenos siguieron con atención la intervención. No hubo reproches, sólo aplausos en distintos puntos de la intervención del nuevo primer edil de Bigastro. Y también algún "viva el alcalde".

Valerio se impuso hace unos días como candidato a la alcaldía sobre la primera teniente de alcalde de Bigastro, Inmaculada Martínez, que también se perfilaba inicialmente para ocupar el sillón dejado por Moya. El alcalde mantendrá, igualmente, las competencias de Urbanismo y de Hacienda, según anunció ayer en rueda de prensa.Valerio fue nombrado alcalde con los siete votos del grupo municipal socialista en el Consistorio. Los cinco ediles del PP, por su parte, optaron por la abstención y no presentaron ninguna alternativa al socialista. El portavoz popular, Aurelio Murcia, justificó que en las elecciones de 2007 los ciudadanos "decidieron" que era el PSPV-PSOE quien debía dirigir Bigastro. "Hoy empieza para Bigastro una etapa diferente. La historia dirá si mejor o peor", añadió el portavoz popular.

Murcia reclamó "nuevas formas de hacer las cosas", en alusión a la investigación, iniciada a raíz de una denuncia del PP por una permuta de suelo verde municipal a cambio de un local comercial, que ha llevado a Moya a prisión y a diez personas más a testificar en calidad de imputados, entre ellos al propio Valerio. El ex alcalde está imputado por los delitos de prevaricación, contra la ordenación del territorio, falsedad documental, cohecho, malversación de caudales públicos y negociaciones prohibidas a funcionarios. La denuncia sobre la permuta es una de las seis que el PP ha presentado en los últimos años contra la gestión de Moya, la mayor parte de ellas por temas urbanísticos.

Ayer, sin embargo, el debate fue de guante blanco y aunque con alguna referencia a la que se le podía atribuir doble sentido, los discursos mostraron predisposición al diálogo y buena voluntad. El portavoz popular destacó la "valentía" de Valerio de aceptar el cargo "en estos momentos tan difíciles". Valerio, por su parte, valoró el pasado, destacó que es el primer alcalde de Bigastro "nacido en democracia" y habló de "compromiso" y de diálogo y defendió los servicios públicos y las políticas sociales.

Sentimiento agridulce

Tras el pleno, Valerio mencionó un "sentimiento agridulce" porque el cambio se produce "en unas circunstancias que no nos han gustado". Y sobre el proceso judicial en marcha, el alcalde se limitó a asegurar que van a seguir "colaborando con la justicia" y emplazó a una opinión más amplia a disponer de más datos cuando se levante el secreto de sumario. Preguntado también por las críticas del secretario general de los populares valencianos, Ricardo Costa, a la Fiscalía Anticorrupción, Valerio defendió que la justicia es "lenta en las tramitaciones" y recordó que se investigan temas de "cualquier color político". "Es cuestión de tiempo que vayan saliendo todos", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de noviembre de 2008