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Reportaje:TEATRO Y DANZA

No hay mal que por bien no venga

Años y años, siglos, hablando de crisis en el teatro y, cuando la economía en los países más ricos se encuentra en peor situación, las tablas están más estables que nunca. Por primera vez, empresarios, teatros públicos, salas alternativas, y otros creadores adyacentes comparten una sonrisa casi beatífica cuando se les pregunta cómo ha afectado la crisis al sector.

Todo hace creer que la gente no prescinde de lo prescindible, como cabría suponer, ya que los teatros se abarrotan. El público acude masivamente a las salas. Desde las administraciones se coincide en afirmar que tratarán de ahorrar, sin grandes recortes. Juan Carlos Marset, director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), deja claro que los presupuestos de su departamento y de las unidades de producción que dependen de él se van a consolidar para en 2009: "Se ahorrará en logística, pero los proyectos previstos se llevarán a cabo", afirma. Una logística que también están adelgazando en otros teatros, como el Español de Madrid, donde han desaparecido los canapés posteriores a los estrenos.

"El público está acudiendo al teatro, no sólo en las grandes capitales, sino en las programaciones de las distintas ciudades", señala Jesús Cimarro, presidente de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid y vicepresidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza. Apunta en su análisisun detalle que juzga kafkiano: la iniciativa privada está financiando a las administraciones, fundamentalmente municipales. "Los ayuntamientos que regentan la mayoría de los teatros, cuando contratan espectáculos 'a taquilla' [también existe la modalidad de a caché y mixta] no pagan siempre cuando corresponde", puntualiza Cimarro. "Tendrían que pagar el mismo día o al siguiente y muchos no lo están cumpliendo, eso se llama apropiación indebida, porque se quedan con el dinero de las taquillas y eso es grave. Desde la federación de empresarios hemos hecho un estudio de morosidad y hay unas cifras alarmantes", matiza el empresario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de noviembre de 2008