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Entrevista:JOAN ANTONI MELÉ | Director de Triodos Bank en Cataluña | Carreras & capital humano

"Pon tu dinero donde estén tus valores"

La crisis está afectando a muchas entidades financieras de todo el mundo. Pero no a todas.

Triodos Bank, por ejemplo, está experimentando una sorprendente bonanza económica. Se trata de un banco independiente fundado en Holanda hace 28 años y cuyos pilares corporativos se asientan en la ética y la sostenibilidad. Con el capital de sus clientes promueve la agricultura ecológica, el comercio justo, la cooperación al desarrollo, así como la tecnología medioambiental, entre otras actividades.

A diferencia de otras entidades, no destina ni un euro a la energía nuclear, el tabaco o la industria armamentística. Tras crecer un 8% durante el primer semestre del año, ya gestiona un balance total de 3.400 millones de euros y cuenta con 400 empleados y más de 150.000 clientes en Holanda, Reino Unido, Alemania y Bélgica. En España desembarcó hace cuatro años y ya dispone de más de 10.000 clientes. Joan Antoni Melé (Barcelona, 1951) es el director territorial de Triodos Bank en Cataluña y Baleares. Su pasión y compromiso por este proyecto le han convertido en un solicitado conferenciante. Precisamente esta semana ha participado en el I Foro Humano Europeo, que promueve el cambio individual y la transformación social.

"Nosotros no especulamos, sino que invertimos en la economía real"

"La ambición y el sinsentido material nos han conducido hasta el colapso"

Pregunta. ¿Por qué no les está afectando la crisis financiera?

Respuesta. Porque nuestro negocio se asienta sobre la responsabilidad, la confianza, la transparencia y la relación a largo plazo con nuestros clientes. Nosotros no especulamos, sino que invertimos en la economía real, promoviendo el desarrollo sostenible. Si los bancos se alejan de este principio esencial, permitiendo que la presión por aumentar beneficios y bonus les dirija a un mundo abstracto de productos estructurados y derivados, acaban perdiendo la relación con la economía real. De ahí que ahora mismo algunas entidades estén sufriendo las consecuencias; son víctimas de las decisiones tomadas en el pasado.

P. ¿Cuándo comienza esta economía especulativa?

R. Empezó a crecer con fuerza a raíz de la caída del muro de Berlín, en 1989. Desde entonces, el dinero circula de forma ficticia y virtual, sin corresponderse con una creación de riqueza. El lucro se ha convertido en un fin en sí mismo: algunas personas especulan para que el dinero les genere más dinero sin hacer nada. Para que esta tendencia cambie es necesaria una mayor preocupación por el impacto que tienen nuestras acciones sobre el resto de seres humanos y el medioambiente del que formamos parte.

P. Así que la solución está en nuestra conciencia.

R. Exacto. Teniendo en cuenta que el sistema de mercado somos todos, si cambiamos nuestra manera de pensar, de ser, de actuar y de invertir nuestro dinero, cambiará el funcionamiento y la dirección que tome el modelo económico. Estamos ante una crisis de conciencia, de valores humanos. La ambición y el sinsentido material han conducido al colapso económico del sistema.

P. ¿Qué solución proponen?

R. Damos opción a que los consumidores conscientes, que se mueven por valores como la solidaridad, la integridad, la paz, la justicia y la sostenibilidad, puedan poner su dinero donde se protejan y se potencien estos valores. Es la semilla de la llamada "nueva economía", que pretende ser verdaderamente útil para los seres humanos y que comienza inevitablemente con la conquista de la responsabilidad individual.

P. ¿Qué relación tiene el dinero con nuestra conciencia?

R. El poder del ciudadano ya no reside en su voto, sino en su consumo. Sin valores ni conciencia, da igual en qué y dónde se gaste, pues lo importante es que genere placer y rentabilidad. De ahí que para consumir conscientemente sea necesario preguntarnos de tanto en tanto: ¿qué compro, por qué lo compro y dónde lo compro? ¿Lo necesito o lo deseo? Lo siguiente es actuar en consecuencia.

P. ¿Y qué hay del ahorro?

R. Más de lo mismo. Casi ningún cliente le pregunta a su banco a qué destina su dinero, pues suele estar más preocupado por la rentabilidad que le ofrece. A veces se llega a la incoherencia de que las entidades financieras están invirtiendo nuestro dinero en sectores o actividades con los que no estamos de acuerdo. Por eso la verdadera consciencia va siempre de la mano de la coherencia. Nosotros animamos a la gente a que ponga su dinero donde estén sus valores. Aunque parezca un gesto insignificante, es una actitud que contribuye a cambiar el mundo. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de noviembre de 2008