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La fiscalía de México admite la infiltración 'narco'

Los carteles pagaban a funcionarios del organismo que les combate

El narcotráfico ha utilizado su gran poder económico y la corrupción para infiltrarse en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de México. Altos cargos de este organismo entregaron durante meses "información clasificada" a la banda de los hermanos Arturo y Alfredo Beltrán Leyva a cambio de miles de dólares, según reconoció ayer el procurador general, Eduardo Medina Mora.

La banda de los Beltrán abonaba en sobornos 360.000 euros al mes

Apenas se apagaban los ecos del severo golpe asestado por la justicia al cartel de Tijuana, con la detención de su capo histórico Eduardo Arellano Félix, cuando Marisela Morales Ibáñez, responsable de la SIEDO, anunció el procesamiento del coordinador general técnico del organismo, Miguel Colorado González, y del director general adjunto de Inteligencia en la Coordinación Técnica del mismo, Fernando Rivera Hernández, que se encargaba de los operativos conjuntos del Ejército contra los narcotraficantes.

Al menos uno de ellos (Colorado González) entregó a los Beltrán Leyva informes sobre investigaciones en su contra durante año y medio. La cuota por la cual ambos mandos trabajaban para el narco era de 450.000 dólares mensuales (unos 360.000 euros).

La encargada de la lucha contra la delincuencia organizada aseguró que existen documentos que involucran en la red delictiva a Rivera Hernández, detenido desde el 4 de agosto, y a Colorado, capturado el viernes. A este último lo reclama EE UU "por haber aprovechado su puesto oficial para ayudar a un cartel a producir y distribuir cocaína" en la Unión Americana.

El procurador Medina Moral dijo que la investigación aún no ha terminado. Hay por lo menos otros cinco funcionarios bajo investigación en un proceso de limpieza que ha afectado a 25 agentes del ministerio público (fiscales) y otros 10 funcionarios. "Para el Gobierno [del presidente, Felipe Calderón] es importante combatir a fondo y sin tregua toda manifestación del crimen organizado, y también limpiar de corrupción a las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia en el país".

La detención de los dos altos cargos ha coincidido con la aparición en medio país de narcomantas, es decir, pasquines dejados por los carteles en sitios públicos. Las leyendas rezan: "Con todo respeto a su investidura, señor presidente, le pedimos que abra los ojos y se dé cuenta de la clase de personas que tiene la PFP [Policía Federal Preventiva]". Y entonces insinúa que el ministro de Seguridad apoya a un cartel frente a otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de octubre de 2008