Los acusados de matar a una mendiga piden perdón

El juicio por la muerte de Rosario Endrinal queda visto para sentencia

El juicio por la muerte de María Rosario Endrinal, una indigente de 50 años que fue quemada viva cuando dormía en un cajero de Barcelona en 2005, quedó ayer visto para sentencia después de que los dos acusados del crimen utilizaran su último turno de palabra para pedir perdón. En tono compungido, Oriol Plana y Ricard Pinilla dijeron que sentían mucho lo sucedido, que no querían matar a la mujer y que confían en que los jueces sean "justos" con ellos.

El fiscal no modificó ni un ápice sus conclusiones iniciales y reclamó penas que suman 28 años de cárcel para cada acusado por asesinato con alevosía y daños, las mismas que reclama la familia de la fallecida y el Ayuntamiento de Barcelona, que ejerce la acción popular. Las defensas, por su parte, aceptaron que a sus clientes se les imponga una pena de hasta tres años de cárcel por homicidio imprudente.

"Pensaba que los juicios se hacían para buscar la verdad", afirmó Plana. Y añadió que, aunque asume "todos los hechos" de lo que ocurrió el 16 de diciembre de 2005, cree que en el juicio se ha "dañado" su imagen. "Yo no soy así", dijo, antes de pedir perdón a su familia porque también "vive una condena". Por su parte, Ricard Pinilla lamentó lo ocurrido y aseguró que no se imaginaban que el disolvente que vertieron sobre la indigente iba a explotar. Alegó que él estaba dentro del cajero y que también podía haberle pasado algo. "Nunca pasó por mi cabeza la idea de matar a nadie", insistió. "Sean justos, por favor", rogó a los magistrados.

El fiscal no varió ni una coma su acusación: sostuvo ante el tribunal que tanto los procesados como el menor ya condenado por el crimen mostraron "su desprecio contra quien no era tan afortunado como ellos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de octubre de 2008.

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