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MERCADOS

La crisis de SIMO obliga a repensar el modelo de feria tecnológica

La edición de este año se ha cancelado porque la ausencia de grandes expositores no habría hecho rentable la inversión a los que participasen - Los salones generalistas compiten con dificultad con nuevas fórmulas

Un SIMO menguante ocupaba en 2007 cuatro pabellones de Ifema. Este año, en septiembre, apenas tenía superficie contratada para dos. Lo llamativo del fenómeno es que a principios de año las expectativas de contratación de superficie expositora eran mejores que en la edición anterior. Pero se inció una cadena de deserciones de tal calibre (Microsoft, Telefónica...) que la semana pasada la dirección de Ifema decidió cancelar la convocatoria de este año a dos meses de su celebración. Según el comunicado oficial, SIMO había encargado un estudio a la consultora Gartner para replantear el modelo de feria. Santiago Quiroga, su director, asegura tajante que en 2009 "habrá SIMO".

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¿La crisis de SIMO es un reflejo del momento económico, un síntoma del agotamiento del modelo ferial, un problema de redefinición de su perfil o todo un poco?

El argumento para cancelar la edición de este año fue básicamente que la feria no habría sido rentable para los expositores que acudieran. La ausencia de grandes fabricantes de informática y operadoras de telecomunicaciones hacía previsible una notable merma de asistencia. Ésta fue, por ejemplo, la razón que llevó a Vodafone a cancelar a última hora su participación viendo que la competencia más directa también se iba. "No había masa crítica", comenta un portavoz de la compañía.

Una feria barata

Quiroga, con todo, rechaza que SIMO sea una feria cara. "No sólo porque el metro cuadrado es más barato que en otras ferias internacionales o nacionales, sino porque siempre ha sido rentable para las empresas acudir a SIMO". Contratar un máximo de 50 metros cuadrados cuesta 128 euros el metro cuadrado más IVA y espacios superiores a 300 tienen una tarifa de 110 euros el metro cuadrado. Cebit, la feria de referencia europea, tiene una tarifa de 205 euros el metro cuadrado.

Al margen de que en 2009 se proponga un SIMO sólo retocado o se vaya a una refundación del modelo, el debate se centra en el futuro de estas ferias generalistas.

Vanesa González, responsable de mercadotecnia de Kaspersky Lab, una de las empresas que no habían cancelado su asistencia a SIMO, considera que la feria madrileña debe renovarse, pero "que sea imprescindible un cambio de enfoque no quiere decir que su necesidad sea cuestionable".

"Nosotros íbamos porque hacíamos negocio y daba proyección de marca, pero es necesario focalizar, profesionalizar y verticalizar la feria. Abarca demasiados sectores".

Microsoft, sin descartar que algún día regrese a SIMO, justificó su ausencia este año aduciendo que la compañía se encuentra analizando otros escenarios que puedan aportar una ayuda al canal de distribución a la hora de hacer crecer su demanda y su facturación.

Telefónica, otro de los grandes ausentes, evitó dar explicaciones públicas sobre su decisión.

Otro aspecto siempre discutido en SIMO es el de la fecha de celebración. Para algunas compañías, está demasiado cerca de la campaña de Navidad, por lo que no pueden esperar a SIMO para su preparación. La dirección de SIMO, no obstante, asegura que muchas compañías les han comunicado su comodidad con las actuales fechas. Por otra parte, el hecho de que muchas compañías celebren sus propios eventos y de que la información sobre novedades tenga diligentes caminos digitales, como la propia Red, hace menos vital aguardar a una feria para presentar novedades.

Jaime García Cantero, de la consultora IDC, considera que si una feria de alcance europeo como Cebit tiene problemas, más los sufre una feria de ámbito español. "La pretensión de mezclar públicos distintos, el corporativo y el consumidor, no resulta. Has de renunciar a un público masivo o a un público empresarial. Aunque no sea muy aristotélico afirmarlo, el camino de en medio es muy complicado". Según Cantero, estamos en una fase de madurez de las tecnologías y la fascinación por un producto que no se conoce ha desaparecido. El público encuentra las novedades en las grandes superficies especializadas. Las ferias han perdido su función de escaparate, sostiene, y es difícil encontrar productos que interesen tanto al público consumidor como al empresarial, "son dos universos distintos. Las ferias son un canal para mayoristas. A una de turismo no van los viajeros, van las agencias de viajes, y empeñarse en tener 250.000 visitantes es muy difícil". Tener que ir a una feria para regalar bolígrafos no apetece a los expositores. Sin embargo, la dirección del salón argumenta que las empresas valoran mucho la masiva afluencia de un público no especializado.

En opinión de García Cantero, las ferias generalistas como SIMO tienen un horizonte complicado porque difuminan demasiado el mensaje. En 2007, SIMO intentó ofrecer un espacio independiente para el consumidor que quisiese trapichear con cacharros, el área eLife, pero su perfil quedó desdibujado y este año había abandonado el barco.

Cantero elogia el valor y la honestidad de SIMO de cancelar la convocatoria de este año y considera que los cambios que anuncia no pueden ser de matiz. "Veremos".

SIMO, con más de 40 años de historia, ha demostrado estar abierto al cambio. Empezó como una feria de material para oficina, un perfil del que nadie se acuerda. Ahora tiene el difícil reto de redefinirse.

SIMO: www.simo.es

Ferias con problemas

SIMO no es la primera ni será la última feria con problemas. El caso más llamativo fue el de COMDEX, que se celebraba en Las Vegas -con convocatorias en Nueva York- desde 1979. En el año 2000, grandes empresas como IBM, Apple y Compaq decidieron abandonarla debido a los costos y su falta de calidad. En 2005 ya no se celebró.

Otras han optado por cambiar episódicamente su formato. El caso más llamativo fue la feria de Los Ángeles dedicada a los videojuegos. Se trata del E3. Abierta en 1995, hasta 2007 fue creciendo. Sus salones se llenaban de chicas despampanantes que anunciaban todo tipo de juegos y máquinas. Pero aquel año, en lugar de acoger a más de 60.000 visitantes, la feria acreditó apenas a unas 4.000 personas, redujo y trasladó la zona de exposiciones (a Santa Mónica), y los contactos los organizaba cada compañía en los hoteles de la zona. Este año ha regresado a Los Ángeles con el viejo formato pero menos aparatoso.

La líder europeo es el Cebit de Hannover. También está sufriendo la deserción de grandes marcas.

Este año redujo un día su duración y el número de expositores pasó de superar los 6.000 a rondar los 5.900. La participación de empresas asiáticas salvó la estadística de participación. Según la propia feria, sin embargo, este año recibió más visitantes que en 2007. Unos 15.000 más que en la edición anterior, que congregó a unos 480.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2008

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