Las floristerías han perdido hasta el 90% de la facturación

La presunta remodelación del mercado está suponiendo un calvario para las tres floristerías que desde hace casi 40 años funcionaban en los bajos del polideportivo. En agosto, el Ayuntamiento les dijo que tenían que marcharse porque sus locales iban a ser demolidos en la primera fase del proyecto. O sea, ya. "Al principio no nos dieron opción, pero insistimos y nos dejaron mudarnos a la parte de arriba del mercado", cuenta Mercedes Corrales, la dueña de Cesflor.

Pero no es lo mismo vender flores y plantas a pie de calle y con la posibilidad de abrir los domingos que hacerlo en un rincón de la planta de arriba del mercado, donde "por las tardes no pasa un alma", insiste Mercedes, que cifra la pérdida de facturación en hasta un 90%. "Nos dijeron que nos fuéramos de nuestros locales porque iba a empezar la demolición en septiembre, pero no ha sido así. Pediremos que nos dejen volver a nuestras tiendas", anuncia María, copropietaria de otra de las floristerías desplazadas.

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Los tres locales donde estaban las floristerías comienzan a degradarse. Los cristales están ya cubiertos de carteles de publicidad que tapan los que las floristas pusieron para indicar su nueva ubicación. Ahora, además, temen que entren okupas. "Aquí no aguantaremos mucho. Vamos a la bancarrota. Pagamos lo mismo de alquiler, pero ingresamos una barbaridad menos", explica otra florista que prefiere no dar su nombre. Las comerciantes han tratado de hablar con el Ayuntamiento, pero, dicen, no les han recibido. "Seguiremos intentándolo", aseguran.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de octubre de 2008.