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Necrológica:

William Claxton, el fotógrafo de las estrellas

Retrató a grandes del jazz y también a actores y actrices

William Claxton, fotógrafo de música y moda, falleció el sábado 11 de octubre, en un hospital de Los Ángeles; el corazón le falló a un día de cumplir los 81 años. Claxton publicó abundantes libros y era uno de los pilares de la editorial Taschen, especializada en las mejores imágenes.

Vino en 2005 a España, a presentar el monumental Jazz life, resultado de un periplo por Estados Unidos acompañando al musicólogo alemán Joachim Berendt. Claxton tenía el aspecto saludable de la bohemia californiana y el orgullo de haber vivido haciendo justo lo que quería. Nunca pensó en términos de arte, pero su obra se revalorizó.

Editaba tiradas limitadas de algunas de sus fotos, que se vendían entonces entre los 1.000 y los 1.700 dólares (de 740 a 1.260 euros) por copia: "Más de lo que me pagaban por un reportaje completo o la portada de un elepé", decía. Para la historia, fue "el fotógrafo del jazz en la Costa Oeste". Se quitaba méritos: "Yo estaba allí cuando California destacó en jazz, a principios de los años cincuenta. Estudiaba psicología e intimé con Chet Baker o Shorty Rogers, que eran poco mayores que yo". Supo colarse en su círculo, ganándose la tolerancia de creadores desconfiados y altivos, músicos que se sabían diferentes y respondían con estudiada indiferencia cool a la hostilidad de la sociedad convencional. Evitó, eso sí, usar la heroína, droga de prestigio en aquel medio.

El razonamiento era "si Charlie Parker se pone y toca así, yo también debería probarlo", pero Claxton había visto lo que la cárcel hizo con Art Pepper y vivió el hundimiento humano de Chet Baker. Con todo, los jazzmen se habituaron a la presencia de Claxton, al que consideraban un compañero de viaje. Le dedicaron temas como Clickin' with Clax (Shorty Rogers), Sound Claxton! (Al Cohn) o Claxography (Dan St. Marseille). Claxton decía hacer "jazz para los ojos", incluso cuando amplió su campo de actuación. Con su esposa, la modelo Peggy Moffitt, cultivó la fotografía de moda y realizó un memorable corto, Basic black. Pero nadie olvidaba su trabajo previo: sus sesiones con Chet inspiraron una famosa campaña publicitaria de Bruce Webber para Calvin Klein (Webber contaría con Claxton para Let's get lost, su documental de 1989 sobre el trompetista y cantante). El mismo Claxton fue objeto de dos documentales, uno alentado por un actor con vocación de fotógrafo, Dennis Hopper. Delante de su cámara pasaron también figuras de la talla de Steve McQueen, Frank Sinatra o Marlene Dietrich.

Claxton siguió retratando a músicos hasta que le frustró ver "fotos buenas reducidas a miniaturas del tamaño de un CD". Ya no había espontaneidad: "Antes, quedábamos el músico y yo. Conocía su trabajo y le pedía que se fiara de mis instintos. Ahora debo contar con el director de arte, el manager, el abogado, el directivo de la discográfica, el maquillador, el estilista. Sencillamente, dejó de ser divertido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 2008