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Crisis financiera mundial | Los problemas de la banca europea

Alemania asegura hasta el último euro

El segundo banco hipotecario germano vuelve a estar al borde de la quiebra - "No permitiremos que una entidad ponga en peligro todo el sistema", dice Merkel

Berlín / Bruselas

La crisis financiera comienza a adquirir tintes dramáticos y amenaza con derrumbar la frágil unidad europea. Alemania rompió ayer la baraja y se convirtió en el primer gran país que garantizará sin límite a los ahorradores los depósitos bancarios para evitar una espiral de desconfianza en las sucursales. Con el segundo banco hipotecario alemán -Hypo Real Estate- al borde de la quiebra por la retirada del apoyo de un consorcio de entidades que debía ayudar a la Administración a reflotarlo, el Ejecutivo de la canciller, Angela Merkel, decidió de forma unilateral asegurar que los ahorradores privados no perderán un solo euro.

"El mensaje del Gobierno es que no permitiremos que la crisis de una institución financiera ponga en peligro todo el sistema", aseguró Merkel en una breve comparecencia antes de entrar en una larga reunión con los grandes bancos del país. Mucho más directo, un portavoz del Ministerio de Finanzas, Torsten Albig, aseguró que el Gobierno federal "garantiza todos los fondos privados".

La medida puede obligar a los demás países de la UE a hacer lo mismo

Hypo Real Estate necesita al menos 60.000 millones para sobrevivir

El pánico a las colas en las oficinas bancarias empieza a calar en toda Europa. La semana pasada, el Gobierno irlandés -el Ejecutivo griego hizo lo mismo posteriormente- garantizó el 100% de los ahorros depositados en sus grandes bancos, lo que desató una huida de fondos desde las entidades británicas. La propia Merkel puso el grito en el cielo y reclamó a Bruselas la apertura de un expediente millonario por competencia desleal. Sólo unas horas después, Alemania anuncia un plan para hacer exactamente lo mismo y reaviva los temores acerca del creciente proteccionismo.

La medida podría a obligar a los demás países de la UE a ir en la misma dirección. Austria ya anunció anoche que elevará su límite de garantías. Fuentes del Gobierno español apuntaron ayer que esperarán a la reunión de hoy del Eurogrupo -los países que integran la zona euro- para tomar una decisión al respecto.

Hasta ahora Berlín sólo garantizaba el 90% de los depósitos hasta un máximo de 20.000 euros, la cantidad mínima a la que obliga la UE, y que es la que garantizan países como España. Bruselas anunció que estudia duplicar la garantía de los depósitos hasta los 40.000 euros por ahorrador y cuenta, pero esa medida llega tarde tras el órdago alemán.

La canciller federal, del partido democristiano (CDU), afirmó en Berlín que los ahorros "están seguros" en Alemania. Su ministro de Hacienda, Peer Steinbrück (SPD), la secundó: "Nadie debe temer la pérdida de un solo euro". El anuncio de esta garantía, cuyos detalles se desconocían anoche, pretende evitar las consecuencias de la renovada crisis del Hypo Real Estate (HRE). Varias agencias apuntaban que el plan garantizará cuentas corrientes, cuentas de ahorro y depósitos a plazo fijo de los bancos. Un plan análogo al irlandés para las entidades alemanas requeriría, según distintas fuentes, siete billones de euros.

En cuanto al salvamento del HRE, desencadenante de este terremoto, la reunión de urgencia entre Gobierno y representantes de los grandes bancos de Alemania evidenció grandes diferencias. Un plan de salvamento de 35.000 millones de euros, que el jueves se daba ya por culminado, fracasó estrepitosamente este fin de semana con la retirada de los garantes privados. El hundimiento del banco muniqués provocaría un efecto devastador en el sector que arrastraría consigo a otras instituciones, no sólo en Alemania. Se trataba de presentar una solución antes de que abrieran las Bolsas asiáticas en la madrugada de hoy y la cotización del HRE se derrumbara.

Finalmente, el agujero en el grupo hipotecario es mayor de lo que parecía. Hypo Real Estate necesita al menos 60.000 millones de euros para sobrevivir al colapso de la filial irlandesa Depfa, cuyos negocios están seriamente amenazados por las dificultades de refinanciación a corto plazo. El ministro Steinbrück mostró su irritación por el fracaso del plan de ayuda, al que Alemania contribuyó con un aval de más de 25.000 millones de euros. Según afirmó, "el Gobierno federal no permitirá verse arrastrado a asumir" las responsabilidades por el fracaso de la gestión. La canciller anticipó consecuencias personales en los despachos directivos de HRE: "Se lo debemos a los contribuyentes alemanes". El valor en Bolsa del Hypo Real Estate cayó un 75% la pasada semana. Las noticias sobre el éxito del salvamento propiciaron una sensible recuperación el pasado viernes. Anoche se esperaba un colapso en la apertura de hoy en caso de que la reunión no diera frutos.

Pero las consecuencias llegan hasta la alta política. La reunión de los países europeos del G-8, celebrada el sábado, deja en agua de borrajas la voluntad de París, Berlín, Londres y Roma de "actuar de forma coordinada" contra la crisis. La reunión acabó con un triunfante "Europa existe" de Nicolas Sarkozy. Debería consultar ahora a Merkel.

Dificultades en media Europa

La crisis bancaria ha saltado definitivamente de EE UU a Europa. Los Gobiernos belga y luxemburgués vivieron ayer su segundo domingo consecutivo de infarto en su lucha desesperada para salvar a Fortis, el principal grupo de banca y seguros en Bélgica. Pero las turbulencias se dejan notar en todo el continente: el Reino Unido prometió ayer más ayudas a los bancos con problemas financieros, el grupo francobelga Dexia sigue con problemas, y el italiano Unicredit aprobó anoche una ampliación de capital por valor de 6.600 millones de euros en una reunión extraordinaria, según informa Bloomberg. Islandia estudia incluso repatriar las inversiones en el exterior de sus fondos de pensiones.

Junto al alemán Hypo Real Estate, Fortis sigue siendo la gran fuente de problemas de la banca europea. El primer ministro belga, Yves Leterme, anticipó que en cualquier caso "los intereses de ahorradores, clientes y empleados están garantizados". Cuestión distinta, añadió, son los accionistas. "Cualquiera que sea accionista sabe que toma riesgos y el Estado belga no puede garantizar los intereses de todos". Las opciones que se barajaban ayer eran la nacionalización total de Fortis por parte de Bélgica y Luxemburgo o la venta de una parte mayoritaria a un grupo privado. El BNP Paribas, que ya estuvo negociando la semana anterior, parece el más interesado.

Fortis, con más de 85.000 empleados, fue salvado de la quiebra en el último momento en la noche del último domingo de septiembre, tras una acción concertada de los Gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, mediante la inyección de 11.200 millones de euros. Lo cierto es que la acción concertada del Benelux duró apenas cinco días. El pasado viernes, el Gobierno de Ámsterdam decidió adquirir la organización de Fortis en Holanda, incluidos los activos de ABN Amro Bank, adquiridos el año anterior por 16.800 millones. El periódico Le Soir precisaba que Holanda había transferido créditos por valor de 51.000 millones de euros. La decisión colocó a Fortis en Bélgica y Luxemburgo en una situación insostenible.

Leterme empleó ayer todas sus energías, como ya había hecho el domingo anterior, para negociar una salida con distintos bancos privados. El grupo francés BNP Paribas estaría dispuesto a adquirir el 80% del capital y el 20% restante permanecería en poder del Estado.

El Tratado de la Unión permite la existencia de empresas públicas y privadas y, por tanto, los Gobiernos tienen plena libertad para nacionalizar como privatizar empresas.

La crisis ha provocado también tensiones en Italia para reforzar Unicredit. El plan aprobado por el consejo para la ampliación de capital incluye reemplazar los dividendos en efectivo por el reparto de acciones por 3.600 millones y otros 3.000 en bonos convertibles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2008

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