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Entra en servicio la ampliación de la línea 3 del metro hasta Trinitat Nova

El tripartito inaugura sus dos primeras estaciones de metro en cinco años

Nou Barris cerró ayer su último eslabón subterráneo. A la hora de comer, las dos nuevas estaciones de la línea 3 del metro (Roquetes y Trinitat Nova) entraron en funcionamiento. Se da respuesta así a una vieja reclamación del barrio: llevar el metro a una zona mal comunicada con el centro de Barcelona y con unas cuestas de aúpa, que exigen piernas resistentes. Poco antes (a la hora del desayuno) los políticos ya habían inaugurado oficialmente la línea, que permitirá a los vecinos conectar con la L4 en Trinitat Nova.

La prolongación de la línea 3 es la primera obra de metro que inaugura el Gobierno tripartito desde que llegó al poder, en 2003. Pasqual Maragall no logró abrir al público ninguna nueva estación. El actual presidente, José Montilla, sí ha conseguido hacerse la foto. Ayer se le vio validando un billete en la estación de Roquetes, junto al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el consejero de Obras Públicas, Joaquim Nadal, que en su día tuvo que gestionar el hundimiento de un túnel de maniobras en el barrio del Carmel.

En plena crisis, Montilla volvió a exhibir su receta para superarla ("trabajar y trabajar") y destacó el "tiempo y el esfuerzo" que han sido necesarios para culminar las obras. Traducido en euros, el coste de la ampliación de la línea 3 asciende a 156 millones. La Generalitat prevé que las dos nuevas estaciones darán servicio a cuatro millones de pasajeros al año; es decir, alrededor de 14.000 cada día.

Más allá de los movimientos entre las dos estaciones, lo relevante es que los vecinos cuentan con una línea de metro, la verde, que les acerca a equipamientos potentes como el campus universitario Mundet, el hospital de Vall d'Hebrón o el eje formado por la plaza de Lesseps y el paseo de Gràcia. Además, pueden enlazar con la línea 4 y con el tranvía de la 11 (que da servicio a Torre Baró, Ciutat Meridiana y Can Cuiàs) en el intercambiador de Trinitat Nova.

La línea 3 se convierte en la segunda más larga (la primera es la L1) y, también, en la más profunda. La complicada morfología de la zona hace que ciertos tramos del túnel -que mide 1,8 kilómetros- estén a 74 metros bajo el suelo. La estación de Roquetes, por ejemplo, tiene una profundidad de 56 metros. Para acceder desde el vestíbulo hasta el andén, se han instalado siete ascensores con capacidad para 26 personas. El trayecto dura menos de 30 segundos.

En la calle, las obras se han aprovechado para crear dos parques nuevos. Y en los vestíbulos, artistas como Salvador Juanpere, Enric Maurí y Antonio Ortega han puesto su grano de arena. Sobre una de las paredes de la estación de Roquetes hay una frase de León Felipe: "No es lo importante el llegar solo y pronto, sino todos y a tiempo".

El sol, la soga y el Botones Sacarino

Montilla, Hereu y Nadal subieron al primer vagón del tren número 300. Se sentaron. Les siguieron, en el mismo convoy, otras autoridades y una avanzadilla de vecinos que, con audacia, logró estar también en el primer viaje de Roquetes a Trinitat Nova. "Ahora vais a ver el sol", explicaba, susurrando, una de las actrices contratadas para animar el cotarro. La chica, con un disfraz tipo Botones Sacarino, no mentía. Ya en Trinitat Nova, otro participante en la performance -éste, vestido con traje blanco a lo Tom Wolfe y pajarita roja- invitó al presidente y al alcalde a tirar "muy fuerte" de una soga para que el sol entrase en la estación (el diseño y el uso de materiales translúcidos permiten que la luz natural penetre a 56 metros bajo tierra). Montilla lo creyó y tiró con fuerza la cuerda, que, obviamente, no se movió. Hereu, más escéptico, esperó con las manos relajadas a que un operario, desde la parte alta del vestíbulo, provocara la mágica salida del sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de octubre de 2008

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