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Badalona multará a los vecinos que sean incívicos en su vivienda

La ciudad aprueba su ordenanza de civismo sin el PP

Prohibido lavarse con jabón en las duchas de la playa. Prohibido sacudir la alfombra en el balcón para que la suciedad caiga a la calle. Prohibido también dar de comer a las palomas y a los gatos ajenos. Todo eso no podrá hacerse a partir del año que viene en Badalona, so pena de un castigo económico. La ciudad ha aprobado su ordenanza de civismo para enderezar la convivencia en los barrios de la periferia. Lo llamativo es que la norma también traslada los vetos al interior de las viviendas para fomentar la paz vecinal. Se acabó eso de causar olores insoportables para el vecino o perturbarle el sueño con la música a toda pastilla.

Tras unos años calientes en los barrios por los conflictos de convivencia, el Ayuntamiento ha optado por seguir la senda que en su día iniciaron ciudades como Barcelona, L'Hospitalet y Mataró, y se ha dotado de su propia ordenanza cívica. El texto ha sido aprobado por todas las fuerzas políticas salvo el PP, que ha sido el que más ha agitado la bandera del conflicto.

El Consistorio regulará, pues, los usos del espacio público, pero también lo que se hace y se deja de hacer en las viviendas. En ese ámbito "privado", sin embargo, es necesario actuar, según el Consistorio, ya que es ahí donde a menudo estallan los conflictos. El año pasado, una fuga de agua fecal puso en pie de guerra a todo un barrio. El mal uso de los sanitarios por parte de familias rumanas que malvivían en un piso patera de La Salut, en la frontera con Santa Coloma, inundó el piso de una pareja, que salió a la calle a protestar. Cientos de vecinos se les unieron y empezó así una protesta que se prolongó semanas.

La ordenanza desciende hasta el detalle a la hora de fijar las sanciones para conductas incívicas, que van de leves (de 60 a 600 euros), a graves (hasta 900) y muy graves (hasta 1.500). La norma obliga al Ayuntamiento a destinar la recaudación a "programas de mejora del espacio como lugar de encuentro y convivencia", aunque no concreta qué se entiende por tal.

Los vecinos que superen el nivel de ruido permitido, sobre todo en horario nocturno, podrán ser castigados. También se perseguirá a quienes permitan que su perro ladre tranquilamente en la galería y moleste a otros. La norma, claro, vale igual para cualquier otro animal doméstico. Asimismo se prevé multar a quienes "no adopten las medidas necesarias para mantener la vivienda libre de insectos y roedores", y se recuerda que los ocupantes deben procurar que su piso esté "en buen estado de limpieza, salubridad y seguridad".

En la calle, la ordenanza prohíbe "escupir o hacer las necesidades", "encender un fuego sin autorización" o "realizar apuestas con dinero".

Estas normas son de sobras conocidas y respetadas "por la mayoría de los ciudadanos", explicó el alcalde, Jordi Serra. El problema es que algunas comunidades proceden de culturas nómadas y desconocen las normas no escritas sobre lo que debe ser la convivencia en un bloque de pisos. Serra aseguró que pondrá los medios necesarios para que la ordenanza se aplique.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008