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Reportaje:Primer plano

Tarde o temprano EE UU será derrocada

El capitalismo internacional está presenciando un giro de gran magnitud. Conforme la crisis financiera del subprime estadounidense va contaminando progresivamente la esfera real, se acelera el debilitamiento de la primera potencia económica del siglo XX, arrastrando con ella parte de los países de la OCDE. Paralelamente, los países emergentes, liderados por China, se asoman con vigor: sin duda este siglo será el de los emergentes.

No todo es sin embargo nuevo bajo el sol: hace 150 años, China concentraba más de un tercio del PIB mundial, según las estimaciones del economista Angus Maddison publicadas por el Centro de Desarrollo de la OCDE. Se podría decir que el siglo XX sólo fue un paréntesis en la historia económica internacional, China recobrando ahora una posición que no dejó de ostentar hasta finales del siglo XIX. La gran diferencia entre hoy y ayer es obviamente que la reemergencia de China es ahora diferente: al contrario de lo ocurrido anteriormente, esta economía apuesta ahora por la inserción y apertura internacional.

El epicentro del mundo se está desplazando en los últimos años hacia Oriente

El rebalanceo que estamos viviendo culminará tarde o temprano en el derrocamiento como primera potencia mundial de Estados Unidos. Goldman Sachs pronostica que se dará en 2025. En las estimaciones realizadas por el Centro de Desarrollo de la OCDE la fecha es todavía más cercana: 2015, es decir, mañana. No importa cuándo exactamente se dará el vuelco; lo seguro es que a nuestra generación le tocará vivirlo. Este rebalanceo económico del mundo es masivo y generalizado: empresarial, comercial, financiero y geoeconómico.

Desde el punto de vista empresarial estamos asistiendo al auge de las multinacionales emergentes. El acceso al capital internacional, a un costo comparable a la de sus pares de la OCDE, fue en la década de los noventa un factor decisivo que les ha permitido volcarse en compras punteras incluso en los países de la OCDE, hace apenas diez años, todavía fuera de alcance.

Así, la india Mittal arrebató a los europeos Arcelor, la china Lenovo se hizo con los activos del gigante estadounidense IBM. La mexicana Cemex se convirtió, a base de compras en España, Reino Unido y Australia, en la tercera cementera del mundo y la primera en Estados Unidos. Desde Brasil, emergieron empresas como Petrobras, cuya capitalización bursátil supera cualquiera del Ibex 35 español y es superior a gigantes como Shell o Wall Mart. Su compatriota Vale es hoy en día una de las mayores mineras del mundo junto a las angloaustralianas Rio Tinto y BHP Billiton. Desde la India, Tata se estuvo haciendo con las joyas del antiguo imperio británico, comprando una tras otras empresas emblemáticas como Tetley, Corus y ahora Jaguar y Land Rover. En 2007, las inversiones directas realizadas en el extranjero por los países emergentes alcanzaron un 20% del total mundial. Hace veinte años eran simplemente inexistentes, 100% de la inversión extranjera directa en el mundo siendo realizada entonces por los países de la OCDE.

El número de transacciones M&A (fusiones y adquisiciones) originadas por empresas procedentes de mercados emergentes, que tenían por objeto a compañías de la OCDE, ha crecido también de manera espectacular a un ritmo del 26% anual en los últimos cinco años. Estas transacciones representan todavía una escasa parte del total mundial (6% del total en 2007). Pero sin embargo el dinamismo es creciente, India liderando el proceso, por delante de Malasia y China. Igualmente, China e India se convirtieron, en 2007, en los países más atractivos del mundo, por delante de Estados Unidos, para realizar inversiones por parte de las principales multinacionales.

Desde el punto de vista comercial, los flujos dejaron de estar polarizados por los países de la OCDE. Éstos siguen concentrando el grueso de los flujos internacionales, pero en 2007, por primera vez, los intercambios comerciales de los países emergentes se diversificaron: las exportaciones de estos países hacia otros países emergentes superaron las exportaciones realizadas hacia los países de la OCDE. Estamos presenciando una explosión de los intercambios comerciales entre China y África, China y América Latina. Ambos continentes, África y América Latina, dejaron de ser así los patios traseros de las potencias occidentales. En África, las petroleras y mineras de los nuevos mundos, las chinas pero también las indias, rusas o brasileñas, compiten ahora a la par con sus rivales occidentales.

En el ámbito financiero, los centros nerviosos que siguen dominando, la City de Londres y Wall Street en Nueva York, están viendo brotar nuevos competidores des lugares exóticos como Dubai, Hong Kong o Singapur. El año pasado, los mercados emergentes concentraron casi el 40% del total de la actividad de las 1.300 salidas en Bolsa realizadas ese año, según Merrill Lynch y CapGemini. Los activos manejados por los fondos soberanos emergentes ya superan los manejados por toda la industria de hedge funds de los países de la OCDE. Hoy en día, más del 70% de las reservas internacionales están en manos de los países emergentes.

La crisis del subprime es de hecho emblemática de la reversión que se está dando: por primera vez en la historia, las instituciones financieras del (supuesto) primer mundo fueron rescatadas por las del tercer mundo. Los prestamistas de última instancia de los bancos de Wall Street y de la City estuvieron de manera paradójica en Abu Dabi, Beijing, y Singapur, Washington y Londres asistiendo a la vez pasmados y aliviados a ese rescate por parte de caballeros blancos inesperados hace apenas una década. En total, estos fondos volcaron más de 40.000 millones de dólares en los iconos del capitalismo financiero occidental.

Como todos los rebalanceos, el que estamos viviendo conllevará sus periodos de tensiones. El epicentro del mundo se está desplazando hacia el Oriente. Esto no significa que se desvanecen las potencias de la OCDE, sino más bien que el reequilibrio se está dando mediante la emergencia de un mundo económicamente mucho más multipolar. Pero la gran noticia, por celebrar, está aquí: por primera vez en la historia económica reciente los ganadores de la globalización dejaron de estar concentrados en los países de la OCDE.

Javier Santiso es director y economista jefe del Centro de Desarrollo de la OCDE y presidente, OECD Emerging Markets Network (EmNet).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 2008