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Crisis financiera mundial | Una fusión a la defensiva

Bank of America amortigua el caos con la compra de Merrill

Pagará 50.000 millones de dólares para crear una entidad similar a Citigroup

John Thain, consejero delegado de Merrill Lynch, vio la que se le venía encima si no actuaba rápido. Y con el realismo que le caracteriza optó por sacar la bandeja y poner la mayor compañía de corretaje del mundo en manos de Bank of America. La operación, de la que nacerá un nuevo coloso en el mundo financiero de la talla de Citigroup, se fraguó en menos de 48 horas. Era el torniquete que se necesitaba para contener una hemorragia mayor en Wall Street.

Merrill subió un mísero centavo de dólar por acción pese a la oferta

La operación de compra se cerró en un plazo de apenas 48 horas

"Las dificultades derivadas de la bancarrota de Lehman Brothers nos hicieron pensar en lo que era mejor", dijo Thain durante la rueda de prensa en la que con semblante muy serio expuso la filosofía que había detrás de la operación. El banquero, ex consejero delegado de la Bolsa de Nueva York (NYSE), reiteró que esta combinación representa una oportunidad para sus empleados e inversores, porque los solapamientos son mínimos.

Los 94 años de historia de Merrill Lynch sufrían así un cambio inesperado de rumbo la tarde del domingo, tras un fin de semana frenético en Wall Street. "Era una ocasión que pasa una vez en la vida, y que no podíamos desaprovechar", dijo Kenneth Lewis, consejero delegado de Bank of America, que añade así otra porción a su creciente imperio, que se pone a la altura de competir codo con codo frente a Citigroup.

Lewis no es ajeno a las adquisiciones, que utilizó para, en pocos años, elevar a la entidad de Charlotte en el mayor banco comercial de EE UU. La última gran compra, y también la más polémica, data de comienzos de este año, cuando se hizo con el control de Countrywide, la mayor hipotecaria independiente del país. En 2004 se hizo con Fleet Boston Financial y en 2005 con la operadora de tarjetas de crédito MBNA. El año pasado compró LaSalle Bank tras desmembrarse de ABN-Amro.

Con la adquisición de Merrill Lynch, valorada en cerca de 50.000 millones de dólares, se hace con la principal firma de corretaje de Wall Street y su deseado negocio de banca de inversión. La entidad maneja activos por valor de 2,5 billones de dólares. Bank of America llegará así con sus tentáculos a casi todos los rincones del sistema financiero, desde las cuentas a particulares, pasando por la emisión de tarjetas de crédito, la concesión de préstamos, hasta la gestión de fondos o la asesoría a empresas.

"Juntas somos más valiosas por las sinergias de nuestros negocios", remachó Lewis. Además, al adquirir Merrill Lynch el banco consolida su posición fuera de EE UU, en especial en los mercados emergentes en Asia, como en La India. Y a diferencia de Richard Fuld en Lehman Brothers, John Thain aprovechó los últimos nueve meses para hacer limpieza y desprenderse de los activos que estaban contaminando su cartera.

Bank of America ofrecía acciones propias equivalentes a 29 dólares por cada título de Merrill Lynch, frente a los 17,05 dólares que se pagaban el viernes, lo que suponía una prima teórica para los accionistas del 70%. Con todo, eso es prácticamente la mitad de lo que estaba valorado Merrill Lynch antes del estallido de la crisis financiera hace un año. Pero además, los números no convencen al mercado. La caída del 21% de ayer de la cotización de Bank of America reduce la prima. Eso, unido a la desconfianza de los inversores, provocó que Merrill Lynch subiese ayer en Bolsa al cierre un mísero centavo por acción, pese a que tras la apertura llegó a avanzar el 33%.

"A Lewis le gusta comprar a lo grande", como indican desde NAB Research, que opinan que ésta será la gran prueba de su carrera como banquero. La operación se ejecutará por la vía del intercambio de acciones y se espera esté completada para el primer trimestre de 2009. Bank of America espera conseguir unos ahorros de 7.000 millones cuando las dos entidades estén integradas.

Aunque la maniobra se ve como un cortafuegos, también tiene sus riesgos porque Merrill Lynch no está aún totalmente saneada y podría anunciar nuevas pérdidas multimillonarias vinculadas al crédito basura. Las inyecciones de capital y la venta de activos no están siendo suficientes para recomponer su cartera. Y en medio del alboroto del fin de semana se llegó a hablar de la posibilidad de fusionarla con Morgan Stanley.

Merrill Lynch contará con tres asientos en el Consejo de Administración de la nueva entidad, pero en este momento se desconoce el impacto en su estructura. Está previsto que Thain deje la firma una vez esté completada la integración. Antes deberá contar con el aprobado de las respectivas juntas de accionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 2008