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Mueren 88 personas al estrellarse un avión ruso en los Urales

Un motor del Boeing-737 de Aeroflot empezó a arder en pleno vuelo

Las 88 personas que iban a bordo del avión de Aeroflot-Nord que volaba en la madrugada de ayer de Moscú a Perm murieron tras estrellarse el aparato poco antes de aterrizar en esta ciudad situada en los montes Urales. Los restos del avión, uno de cuyos motores empezó a arder en el aire, quedaron esparcidos a sólo unos metros de algunas viviendas.

Entre los pasajeros se encontraban el general Guennadi Tróshev, comandante de las tropas rusas que vencieron a los separatistas chechenos hace ocho años, y 21 extranjeros, entre ellos cinco de Ucrania y siete de Alemania, EE UU, Francia, Italia, Letonia, Suiza y Turquía.

El piloto evitó que el aparato cayera sobre viviendas de la ciudad de Perm

La torre de control del aeropuerto de Perm perdió contacto con el Boeing a las 5.10 (cuatro horas menos en la España peninsular), cuando el aparato se encontraba a 1.800 metros de altura. Las condiciones del tiempo no eran del todo buenas -llovía y había poca visibilidad-, pero los especialistas no creen que hayan influido en la catástrofe.

El piloto maniobró para evitar que el avión cayera sobre edificios de viviendas y lo dirigió a una zona industrial, en la que dañó unos 50 metros de la vía utilizada por el Transiberiano.

De las 88 personas que viajaban en el avión, seis eran tripulantes y 82 pasajeros, entre los que había siete niños. Aeroflot-Nord alquiló el pasado 28 de julio en leasing el avión siniestrado a Pinewatch Limited, empresa con sede en Dublín (Irlanda). El aparato, construido en 1992, había sido explotado antes por la aerolínea china Xiamen Airlines.

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ordenó al ministro de Transporte, Ígor Levitin, crear una comisión gubernamental para investigar la catástrofe. Los especialistas analizarán cerca de 10 variantes de posibles causas de la tragedia, entre las que se escrutará un posible fallo en un reactor o un fallo humano. Según testigos, el avión comenzó a desmembrarse en el aire y se incendió. Las dos cajas negras han sido recuperadas y enviadas a Moscú.

La caída del avión en Perm es el más trágico accidente aéreo en Rusia desde el que, en agosto de 2006, produjera la muerte de 170 personas al estrellarse un Tupolev 154 de la compañía de San Petersburgo Púlkovo. A fines del mes pasado otro Boeing-737 cayó en Bishkek, capital de Kirguizistán. Fallecieron 70 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de septiembre de 2008