Proyecto de fusión BBK-Kutxa

Fusión a dos: la apuesta del PNV

Los nacionalistas activan la apuesta financiera de BBK y Kutxa para asegurarse el control político de la nueva entidad, que sería más difícil si se uniera la Vital

Xabier Iturbe, nuevo en la plaza de las cajas vascas, quiso invitar a mediados de julio a sus colegas Xabier de Irala y Gregorio Rojo una vez estrenado su cargo de presidente de Kutxa. Nada mejor que un distendido almuerzo en el comedor de la entidad guipuzcoana para fomentar las relaciones. No obstante, la cortesía apenas llegó al segundo plato. Fue entonces cuando el presidente de BBK puso encima de la mesa la conveniencia de activar la manida fusión. Más aún: el firme deseo, en esta ocasión, de acometerla sin marcha atrás. O a dos, o a tres, pero fusión.

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El anfitrión se sumó, aportando arguments técnicos, a la apuesta, mientras Gregorio Rojo, atónito por el giro copernicano de la situación, admitía que no es el momento para Vital Kutxa y llegó a preguntarse en voz alta, como lo hizo el pasado miércoles en Vitoria, "qué ha cambiado con respecto a cuando decidimos paralizar la fusión entre los tres", en alusión al plan Ibarretxe y la consulta.

La inmensa mayoría de las fuentes consultadas coinciden en señalar que en el estallido de esta fusión a dos, desvelada en Guipúzcoa a mediados de julio -casi coincidente con aquel almuerzo-, han confluido dos escenarios complementarios. De un lado, el impulso político por parte "del PNV, que ha visto la gran oportunidad de asegurarse para el futuro el control político de una caja a dos, al tiempo que tapa los agujeros de la consulta"; de otro, en el ámbito económico, "la permanente intención de BBK de hacer esta operación", favorecida ahora por el momento de incertidumbre financiera que provoca el azote de la crisis.

Si no hay portavoz alguno que niegue el visto bueno del PNV a la operación, hay quien apunta la "colaboración necesaria" que Egibar ha encontrado en Iturbe, una persona de su máxima confianza después de haber descabalgado del cargo a Carlos Etxepare, para que se adecúe con comodidad a las tesis de Irala, el auténtico ideólogo de ésta y la anterior operación habida cuenta de su contrastada reputación profesional. Iturbe, de hecho, ha venido explicado en los últimos días las mejoras económicas y financieras que aporta la fusión a dos a diferentes representantes de partidos políticos, como el PP y el PSE. Uno de los técnicos que está obligado profesionalmente a profundizar en la posible fusión, y que la ve muy factible, ha detectado que "Iturbe está embelesado con Irala", una persona que también en la fallida operación anterior supo tejer una indudable complicidad con Rojo y Etxepare.

Pero la señal de alerta en el espectro política ha venido, precisamente, por el golpe de mano que el PNV ha protagonizado en solitario "Ni siquiera sus propios socios de gobierno se habían enterado de la jugada. A EA y a EB se lo han dicho cuando ya estaba la sopa en la mesa, casi como a los demás", señalan desde San Sebastián.

La oposición sostiene que el PNV "está mucho más interesado en que salga la fusión a dos que a tres". Para justificar la teoría, se acompaña del color político dominante en las asambleas de BBK y Kutxa, que no es otro que el nacionalista. "Ellos (PNV) saben que si se incorpora Vital Kutxa y hay que cumplir con los requisitos de paridad y de reparto territorial que se habían fijado en la fusión anterior a tres, el control político estaría mucho más repartido", sostiene un sindicalista. Iñaki Arriola, secretario de los socialistas guipuzcoanos, ahonda en esta tesis sin tapujos. "Es una de las muestras más evidentes del propósito del PNV de patrimonializarlo todo, en este caso las cajas".

Para algunos analistas tampoco ha pasado desapercibida la actitud del Gobierno vasco cuando se ha tratado de una y otra fusiones. Por ejemplo, Idoia Zenarruzabeitia no ha dudado en trasladar su bienvenida a la futura fusión. Sin embargo, hay quien recuerda que "cuando se presentó la fusión a tres yo no recuerdo que el lehendakari mostrara su entusiasmo con la idea". La incorporación de entidades fundadores como son la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, entre otras, obligaría a un mayor reparto corporativo.

Con el paso de los días, ninguna de las partes inmersas en el debate se atreve a pronosticar un desenlace. En el PNV hay cautela, pero satisfacción contenida. El propio Andoni Ortúzar ha renocido que su partido será "generoso" en las negociaciones para asegurarse los votos que faciliten el inicio de la operación, y sobre todo con CC OO. Por eso, desde la oposición se asume que "si todo es cuestión de dinero, estamos hablando del chocolate del loro en el contexto de lo que supone toda la fusión".

Comisiones Obreras reconoce que va a jugar "un papel determinante" y que sus reivindicaciones sociales "irán al máximo", pero, en cambio, les preocupa especialmente que "en el PNV den el pescado por vendido". Un sindicalista admitía que, por ejemplo, "basta que se convoque una asamblea sin que haya acuerdo para que digamos que no". Ninguna de las dos entidades ha fijado sus asambleas, que necesitan de un período legal de quince días para su convocatoria. Es tradicional, por ejemplo, que Kutxa celebre una de sus dos asambleas ordinarias anuales en el mes de octubre.

En la negociación, "que no tiene porqué ser larga", habrá que solventar las "grandes diferencias salariales" entre ambas plantillas, a favor de BBK, así como cuestiones "de la PSV o de los centros de trabajo".

Pero el acuerdo con CC OO se incluye en una estrategia negociadora donde también se ha planteado "conseguir que gentede la izquierda abertzale no vaya a la asamblea de Kutxa para rebajar el quorum y necesitar de menos apoyos", según una de las personas presentes en los primeros encuentros informales.

Desde Sabin-Etxea se van a volcar en la negociación. "Nadie puede negar que la fusión es una gran operación porque necesitamos músculo financiero y así vamos a sumar", admite un dirigente peneuvista, convencido del recorrido que tendrá la futura caja. "Nos va a permitir seguir creciendo y eso siempre es bueno para el País Vasco".

Con la fusión en los medios, los efectos nada positivos de la consulta para el tripartito podrían quedar mitigados. Pero, sobre todo, la fusión quiere ser presentada como la "recuperación del tempo político por parte de la dirección del PNV", admiten en fuentes jeltzales después de haber soportado el "calvario" de la consulta.

Sobre el supuesto riesgo de que el electorado alavés pudiera castigar al PNV por la exclusión inicial de la Vital, los peneuvistas lo descartan. "Álava sabe que siempre hemos estado por la fusión a tres y que son el PP y el PSE los que siempre se han echado para atrás".

Pero en el PSE-EE no hay inquietud por este cambio de partitura política. "La gente no se ha olvidado del ridículo de la consulta y lo primero que tienen que hacer con la fusión es explicarla, empezando por los impositores", señalan en la dirección socialista vasca. "Nosotros no nos oponemos, pensamos que incluso puede tener sentido una fusión a dos, pero es que una fusión tiene que pasar por reflejar la pluralidad del país en sus órganos de gobierno, por unos equilibrios territoriales, por unas garantías de futuro", advierte Iñaki Arriola, "y todo eso no ha sido explicado".

Mientras, en la Vital se digiere "sin señal de inquietud" la exclusión sufrida, en la que abogados y economistas de BBK y Kutxa trabajan afanosamente desde hace mucho tiempo y ahora con más rapidez. Desde luego, mucho antes de la comida de los tres presidentes en Kutxa.

Xabier de Irala (BBK), Gregorio Rojo (Vital Kutxa) y Xabier Iturbe (Kutxa), de izquierda a derecha.
Xabier de Irala (BBK), Gregorio Rojo (Vital Kutxa) y Xabier Iturbe (Kutxa), de izquierda a derecha.L. RICO

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