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Barcelona negocia la compra del teatro Principal con el grupo Balañá

El Ayuntamiento quiere recuperar la sala para usos culturales

El teatro Principal de Barcelona, con más de cuatro siglos de historia, podría convertirse en uno de los mayores equipamientos culturales de la ciudad si las negociaciones entre el Ayuntamiento y el grupo Balañá, propietario del teatro, llegan a buen puerto. El teatro Principal lleva cerrado unos tres años después de que fuera explotado en la última etapa por Focus como sala de conciertos. Las negociaciones se encuentran bastante avanzadas después de realizarse una valoración económica.

Fuentes del Consistorio no quisieron precisar el monto de la compra, pero concretaron que se trata de un intercambio de propiedades. Es decir, el teatro Principal pasaría a ser público a cambio de que el Ayuntamiento ceda solares al grupo Balañá. Técnicos del área de Urbanismo y responsables de Cultura del Consistorio están analizando qué solares son los que podrían estar implicados en la permuta. Cuando cerró el teatro, el grupo Balañá, dueño de varias salas de cine en Barcelona, valoró el equipamiento en 60 millones de euros.

Sin querer entrar en precisiones, el Consistorio apuntó que se trata de una valoración que "ahora, con los tiempos que corren, no sería realista". La operación abarca una superficie muy grande. Va más allá de la actual fachada del teatro e incluye el antiguo frontón Jai Alay, la sala de billares y el pequeño teatro Cúpula Venus, además de una discoteca y un club de alterne. "Sin duda sería el mayor equipamiento cultural de Barcelona", afirma el delegado de Cultura, Jordi Martí.

El objetivo de la negociación supera la operación meramente urbanística. El Ayuntamiento aspira a que el Principal se convierta en una pieza que revitalice la Rambla y, más concretamente, el sur del Raval. "De alguna manera sería la continuación del plan del Liceo", apunta Martí.

Curiosamente el teatro Principal mantuvo una relación de abierta rivalidad con el Liceo desde que éste abrió sus puertas en 1847. De hecho, fue entonces cuando el antiguo teatro de la Santa Creu pasó a llamarse Principal, para reafirmarse ante el nuevo local. La rivalidad que llegaba a la programación: Verdi en el Liceo y Rossini en el Principal. Ni Martí ni otros responsables del Consistorio aventuran en qué podrá convertirse el Principal si las negociaciones tienen un final feliz.

El coliseo del antiguo régimen

Considerado uno de los más antiguos de Europa, el Teatro de la Santa Creu nació en 1603 gracias a una bula real que le concedió el privilegio de abrir sus puertas (un teatro era considerado algo pecaminoso) a cambio de destinar parte de sus beneficios al hospital de la Santa Creu. El primer coliseo de La Rambla acogió en el XVIII funciones y óperas italianas y en el XIX perdió el monopolio tras la Revolución liberal.

El Liceo, de 1847, símbolo de la burguesía emergente, inició el ocaso del a partir de entones llamado Principal.

La rivalidad entre los dos teatros fue histórica y reflejó el pulso entre la clase ganadora y la perdedora, el de la burguesía frente al mundo de pelucas y el clero del antiguo régimen, como dice el historiador Joan Fuster.

La pugna llegó a unas elecciones municipales al Ayuntamiento en las que concurrieron los liceistas y cruzadistas, satirizados por Pitarra. Eclipsado por el Liceo, el Principal acogió, curiosamente, los ensayos de los músicos de su rival cuando se quemó en 1994. Tras ser explotado por Focus, ahora, le llega otra oportunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de septiembre de 2008

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