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Morales expulsará al embajador de EE UU por "dividir" Bolivia

Un atentado daña el mayor gasoducto del país y reduce el suministro a Brasil

El presidente de Bolivia, Evo Morales, declaró ayer persona no grata al embajador de EE UU en La Paz, Philip Goldberg, y dijo que pedirá al canciller, David Choquehuanca, que le comunique la decisión para que "se vaya cuanto antes" del país. En plena escalada de la violencia por las protestas contra el presidente en las provincias autonomistas, Morales acusó al diplomático de "buscar la división" territorial de Bolivia, durante un acto en la Casa de Gobierno.

El embajador se había reunido con los gobernadores de los departamentos autonomistas, Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, en visitas públicas, aunque consideradas "secretas" por el Gobierno. Goldberg, que ha sido el embajador de EE UU con más amonestaciones y llamadas de atención por la cancillería boliviana, aseguró que las visitas obedecían a convenios de colaboración con las regiones. Desde Washington, el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, dijo a Efe que el anuncio de la expulsión, que aún no se había recibido oficialmente, es "lamentable".

Horas antes, Bolivia vivió un salto cualitativo en la violencia que sacude el país, con el atentado contra el mayor gasoducto. La explosión, registrada en el sur, entre los campos de San Alberto y San Antonio, obligó a reducir en un 10% las exportaciones de gas natural a Brasil.

Éste es el último incidente grave en la escalada que ha llevado a los opositores a asaltar al menos 22 edificios públicos entre el martes y la madrugada de ayer en las regiones de Santa Cruz y Tarija, principalmente, y también en las de Beni, Pando y Sucre. Todas son ricas en recursos energéticos y se oponen a las políticas de Morales.

Entre los asaltantes había sobre todo estudiantes universitarios y funcionarios de las administraciones locales. En Santa Cruz, la toma de edificios estatales la encabezó la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), una agrupación de extrema derecha -llevan en algunos de sus vehículos la esvástica y ensalzan el falangismo-.

Los manifestantes arrinconaron a militares y policías y tomaron y saquearon las instalaciones de un canal de televisión público, una emisora, oficinas de Hacienda y la telefónica estatal en Santa Cruz. Incidentes similares se produjeron en aeródromos de la región oriental, como los de Trinidad, Cobija y Guayaramerín.

Las regiones opositoras reclaman la devolución de los ingresos de los tributos petroleros que el Ejecutivo les ha retenido para pagar un bono a los mayores de 60 años. El conflicto se intensificó el 25 de agosto, con el corte de carreteras en el Chaco tarijeño y después en Beni y Santa Cruz. Lo cierto es que Bolivia se encamina hacia otro fuerte enfrentamiento civil. Mientras los enardecidos opositores a Morales desatan el mismo tipo de violencia de la que acusan al Gobierno, sus seguidores estaban ayer dispuestos a marchar hacia el Oriente para cortar las carreteras para ahogar a Santa Cruz y aplastar la oposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2008