Reportaje:

Control remoto de marcapasos

Un programa de seguimiento en casa mejora la seguridad de los pacientes

Pedro Rodríguez Soler, de 71 años, lleva marcapasos desde hace unos seis años. A los pocos meses de la última revisión se le agotó la pila. Hoy, un mes después de implantarle un nuevo marcapasos con un sistema de seguimiento domiciliario, está feliz y controlado. "Antes tenía que dormir en un sillón especial. Ahora descanso toda la noche en mi cama, estoy mejor y más tranquilo. El nuevo aparato envía los datos por la noche. Sólo tengo que mantenerlo encendido en la cabecera de la cama, a metro y medio del corazón", explica este paciente, uno de los 25 que ya se benefician del nuevo sistema en la Unidad de Seguimiento de Marcapasos del hospital La Paz, de Madrid, uno de los pocos centros españoles que dispone de este servicio.

El 88% de los enfermos se siente mejor controlado con este sistema

El sistema de monitorización domiciliaria está orientado a los pacientes cardiacos que llevan marcapasos o desfibrilador. El primero proporciona estímulos eléctricos al corazón para normalizar la frecuencia cardiaca, y está indicado en trastornos relacionados con la conducción eléctrica auriculo-ventricular y bloqueos agudos, que aumentan con la edad. El segundo actúa como un marcapasos pero además proporciona una descarga eléctrica cuando reconoce arritmias ventriculares severas, que afectan a más jóvenes.

Las revisiones tradicionales de las personas con dispositivos cardiacos se suelen hacer en la consulta de electrofísica, una vez al año, con los datos memorizados en el marcapasos. Pero con los nuevos sistemas toda la información se transmite directamente desde casa por un cardio-emisor, un pequeño artilugio que interroga al marcapasos, transmite la información a la central de datos, que a su vez los envía al facultativo periódicamente. El especialista puede acceder a esta información en cualquier momento y avisar al paciente para que acuda a consulta si hay alguna anomalía con el dispositivo, o al cardiólogo si es un problema médico.

Los datos que ofrece son muy exhaustivos. Aparte del seguimiento continuado, la monitorización domiciliaria mejora la calidad de vida del paciente y reduce el riesgo de hospitalización. Los estudios realizados a más de 25.000 enfermos indican que el 88% se siente más controlado.

Hay dos modelos de control remoto. Uno se parece a un teléfono con base conectada a la red eléctrica. Se coloca en la mesilla e interroga al marcapasos con la periodicidad programada (cada día, semana, o mes). El otro modelo, que tiene forma de caja, se conecta por un lado a una pequeña placa que el paciente se coloca en el pecho, encima del marcapasos; y, por el otro, se enchufa a la clavija del teléfono fi-jo, generalmente, una vez al mes.

"Al paciente se le hace una revisión a los 15 días después de implantarle el dispositivo, luego se le cita a los tres meses para comprobar que todo el sistema de estimulación está estable, y a partir de ahí se hace el seguimiento a distancia. Si no hay eventos, ya no vuelve hasta los tres o cuatro años", explica Jorge Silvestre, cirujano cardiovascular y responsable de la Unidad de Seguimiento de Marcapasos del centro madrileño, creada en 1977 y que realiza más de 3.200 seguimientos al año.

Pedro Rodríguez Soler, en su domicilio.
Pedro Rodríguez Soler, en su domicilio.SAMUEL SÁNCHEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 08 de septiembre de 2008.

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