Columna
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La crisis en perspectiva

El Instituto Galego de Estatística (IGE) proporciona en su página web (www.ige.eu) estimaciones de la evolución del crecimiento económico de Galicia desde principios de los años ochenta. De los 100 trimestres transcurridos entre enero de 1981 y diciembre de 2005, apenas en 30 de ellos la economía de Galicia registró un crecimiento interanual (serie ciclo-tendencia) superior al estimado por el INE para la economía española.

Además, ese mejor comportamiento se sitúa, sobre todo, en el entorno temporal de los tres últimos años Xacobeos: 1993, 1999 y 2004. Especialmente reseñable es lo ocurrido entre el tercer trimestre de 1992 y el primero de 1994: la peor crisis de la economía española de la democracia permitió a Galicia situarse por encima en tasas de crecimiento interanuales durante siete trimestres consecutivos.

Galicia debe ampliar y mantener el diferencial de crecimiento para lograr la convergencia

Este récord ha sido pulverizado por lo ocurrido desde principios de 2006. Llevamos ya diez trimestres seguidos creciendo por encima de la medía española. Y cabe aguardar que la serie se prorrogue al menos varios trimestres más. La marca tiene más mérito porque, usando una metáfora deportiva, ha sido conseguida sin viento a favor; es decir, sin el impulso económico que suponen los Xacobeos desde de su consolidación en 1993 como un acontecimiento que va más allá de lo meramente religioso para convertirse en reclamo turístico y argumento para acelerar inversiones públicas.

Visto desde esta perspectiva, los registros económicos alcanzados a lo largo de los tres años de Gobierno bipartito son claramente positivos. En 1o de los 12 trimestres, más del 80%, se ha crecido por encima de la media española; frente a menos del 30% como media histórica. Podemos discutir si el diferencial logrado es suficiente o no; o cuál es la responsabilidad del Gobierno autonómico en este resultado. Pero estos son los datos.

En segundo lugar, las estimaciones del IGE muestran que la economía gallega experimentó dos fases con crecimientos interanuales negativos desde 1980. La primera, muy larga, entre la segunda mitad de 1981 y finales de 1984: 12 trimestres con crecimiento negativo y dos con crecimiento prácticamente cero. La segunda fase duró cuatro trimestres y se produjo entre el cuarto trimestre de 1992 y el tercero de 1993. Desde entonces, la economía gallega se ha situado siempre en tasas de crecimiento interanuales del PIB positivas. De hecho, cerraremos 2008 con una tasa positiva y no será hasta 2009, al menos, que sea posible ver registros negativos en Galicia.

En resumen, desde 2006 el comportamiento de la economía gallega está siendo positivo en perspectiva histórica, tanto por el mantenimiento en el tiempo de un diferencial positivo con la economía española, como por el hecho de que esto se logre sin que medie un Xacobeo.

A partir de aquí y puesto que es inevitable que todas las comunidades autónomas, también Galicia, atraviesen por la zona oscura de la crisis económica, creo que la discusión debería centrarse en cómo ampliar ese diferencial diferencial y, sobre todo, cómo ser capaces de mantenerlo en el tiempo durante al menos una década, para poder converger con la media española de forma sustancial y sin tener que hacerlo por la vía de la pérdida de peso poblacional, como se viene haciendo desde hace ya más de 50 años.

Sería bueno que en la (pre)campaña electoral y en los programas de los partidos se desarrollase más y mejor el catálogo de propuestas de política económica: internacionalización, atracción de inversiones extranjeras, innovación, formación continua, política de clusters, ordenación del territorio, logística. Falta mucho por hacer. En el reciente libro Chaves de Economía Pública II, segunda entrega de una obra publicada por Galaxia en 2006, un conjunto de profesores de las tres universidades gallegas damos algunas pistas que pueden ser útiles para esta tarea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 05 de septiembre de 2008.

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