La caída del gasto por turista y del 'ladrillo' amenaza La Marina Alta

Los empresarios temen que la crisis general se acentúe en esta comarca

"El problema ya no es que el verano haya sido malo. Lo inquietante es el otoño que se nos viene encima". El presidente del Círculo de Empresarios de La Marina Alta, Miguel Agulles, calibró así la incertidumbre económica que atemoriza a esta comarca y a todos los territorios que durante años han basado su prosperidad en un binomio muy simple: construir durante el invierno apartamentos de segunda residencia y vivir en verano de los ingresos que en el comercio o en la hostelería dejaban los turistas que alquilaban o compraban esos apartamentos.

El verano se ha superado, pero los empresarios temen un otoño negro

Simple pero muy rentable: en la última década, La Marina Alta se situó a la cabeza del crecimiento económico de la Comunidad, evolucionó hacia el pleno empleo y logró un aumento demográfico sin precedentes: en 1995, tenía 127.000 habitantes frente a los 136.000 de La Safor; en 2006, 190.000 frente a los 179.000 de la comarca vecina. Pero el monocultivo en que se basaba ese modelo está en crisis: el gasto por turista durante este verano ha bajado entre un 10% y un 15% y, en el último año, la construcción de viviendas se ha desplomado en un 75%.

"En cuanto al balance turístico, en realidad este año, ha venido muy poca gente menos que el pasado, pero hemos vuelto a sufrir la lacra de la estacionalización, con lo que la afluencia de turistas se concentra en muy pocos días", indicó Agulles. Entre el 2 y el 16 de agosto, el índice de ocupación fue bueno, cercano al 97%. La siguiente semana aún se mantuvo en el 90%, pero durante estos últimos días de mes ya se ha reducido al 55% y en septiembre las previsiones apuntan a un pírrico 40%.

Para el Círculo, organismo que agrupa a 14 sectores económicos de la comarca, estas cifras de ocupación, pese a reflejar un descenso del 8% respecto a 2007, no son malas del todo. "Lo que más nos preocupa es que el cliente gasta menos, tanto en restaurantes y tiendas como en servicios hoteleros y de ocio, y eso repercute en los índices de empleo", añade Agulles.

Y aunque más mal que bien, el verano se ha superado. El problema vendrá en otoño. Puede ser negro. "Nuestra comarca se basa en una actividad económica ligada al sector inmobiliario-turístico que se halla paralizada y eso también afecta a pequeñas empresas de carpintería, fontanería, servicios o comercios. Estamos muy preocupados porque la crisis que tiene lugar a nivel general se puede acentuar en lugares como La Marina Alta".

Fernando Tejada, un trabajador de Dénia de origen ecuatoriano, es consciente de eso: "Antes no había problema para trabajar en la obra. Ahora te puede pasar que la empresa que antes te contrataba simplemente ya no exista". El frenazo a la construcción afecta sobre todo a los núcleos turísticos. En Xàbia, la edificación ha caído un 75%, en Dénia, un 63%, en Benitatxell un 54% y en Calp un 23%.

Agulles cree complicada la solución. "Pasaría por fomentar actividades económicas desligadas del sector de la construcción". Los expertos aluden a cambiar el modelo turístico (apostar por hoteles en vez de apartamentos e insistir en nuevos modelos de ocio) y en diversificar, pero el problema, admite Aguelles, "es que eso no se hace de la noche a la mañana, con lo que tendremos que aguantar como podamos este año y el de 2009 hasta que la crisis general remita a partir de 2010".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de agosto de 2008.

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