La ONU confirma que un ataque de EE UU mató a 90 civiles afganos

Kabul pide que se revisen las normas de acción de la coalición

Agencias

La ONU anunció ayer que ha reunido "pruebas convincentes" de que el bombardeo lanzado el pasado viernes por fuerzas aéreas estadounidenses sobre la zona de Azizabad, en el oeste de Afganistán, causó 90 víctimas civiles, entre ellos 60 niños, tal y como denunció después del ataque el Gobierno afgano.

Así lo confirmó Kai Eide, el representante especial del secretario general de Naciones Unidas en Kabul en un comunicado, en el que precisó que el resto de las víctimas eran 15 mujeres y 15 hombres.

El bombardeo del viernes ha causado tensión entre Kabul y Washington. Ante las denuncias afganas, en un primer momento, las Fuerzas Armadas estadounidenses declararon que el ataque fue lanzado, en coordinación con el Ejército afgano, contra talibanes escondidos en la zona y que no tenían constancia de víctimas civiles. Sucesivamente, lanzaron una investigación sobre los hechos, todavía abierta, y reconocieron la muerte de cinco civiles "familiares de los talibanes".

La investigación de la misión afgana de la ONU confirmó la versión del Gobierno de Kabul, que ahora pide una revisión del estatus y de las normas de acción de las fuerzas de la coalición internacional desplegada en el país. "No estamos pidiendo la retirada de esas tropas, sino una revisión de las condiciones bajo las que actúan", precisó ayer el portavoz de Hamid Karzai, el presidente afgano.

"Se trata de establecer los límites y las responsabilidades de las fuerzas internacionales en conformidad con las leyes afganas e internacionales, y de poner fin a los bombardeos que golpean objetivos civiles y a las detenciones ilegales de ciudadanos afganos", indicaba un comunicado del Consejo de Ministros afgano.

"La matanza de civiles es un tema que nos preocupa sumamente", dijo Kai Eide, representante especial en Afganistán del secretario general de la ONU, tras presentar las conclusiones de la investigación. Además del dolor de víctimas y familiares, esas matanzas "destruyen la confianza del pueblo afgano".

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El Gobierno de Kabul intenta recuperar el consenso social frente a la desesperación causada por el aumento de la violencia. Tras el ataque del viernes, Karzai ordenó la destitución de dos altos mandos del Ejército afgano responsables en la zona del ataque por sus negligencias en la operación.

Por otra parte, en Nueva York, la ONU presentó ayer su informe anual sobre el cultivo de opio en Afganistán. El estudio apunta una leve disminución de la producción con respecto al año anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de agosto de 2008.

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