Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL INFORMÁTICO QUE SE PASÓ A LA AVIACIÓN | Catástrofe aérea en Madrid | Las víctimas

La familia de un auxiliar de vuelo fallecido critica a Spanair

Huelva / Madrid

Agradecimiento a los compañeros de Spanair por sus muestras de afecto; descontento con la falta de atención recibida por parte de los responsables de la empresa. Eso es lo que siente la familia de Gabriel Guerrero Durán, el auxiliar de vuelo onubense que falleció el pasado miércoles en el accidente aéreo de Barajas. Los Guerrero plasmaron estas opiniones en un comunicado que hicieron público ayer.

Gabriel, de 32 años, era uno de los seis tripulantes del fatídico vuelo JK5022. Estaba junto al piloto en el momento del accidente y murió de un golpe en la cabeza. Sólo una de sus compañeras sobrevivió: Antonia Martínez Jiménez. En el avión viajaban también cuatro empleados de Spanair como tripulación en tránsito. Todos ellos fallecieron.

"Son tantas las personas y los estamentos de Huelva que se han interesado y conmovido por la pérdida de Gabi, y tantos los que por educación y ética esperan expresárnoslo tras el bálsamo del tiempo, que nos vemos en obligación de remitiros esta semblanza de Gabriel", reza la carta.

El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, fue uno de los que antes transmitió sus condolencias a la familia de Gabriel. El jueves les envió a ellos y a las familias de las otras nueve víctimas andaluzas del accidente sendos telegramas.

Los Gómez también recibieron el apoyo de varios compañeros de trabajo de Gabriel. Eso sí: según la familia, los responsables de Spanair no estuvieron a la altura de las circunstancias.

"Son muchos los indicadores de la fortaleza o debilidad de una compañía, sea ésta de vuelo, de transporte, etc. Uno de ellos es la cohesión de sus equipos, la uniformidad de los mismos, la unión tras los objetivos y las metas comunes. ¡Qué buen personal si tuvieran buenos directivos!", sentencia el comunicado.

Antes de trabajar en Spanair, donde también lo hacía su compañera, Gabriel había estado empleado en una compañía de fabricación y reparación de móviles en Irlanda y en una empresa informática en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de agosto de 2008