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La reforma del mercado del Ninot cambiará su imagen "de forma sutil"

El arquitecto Josep Lluís Mateo ha redactado el proyecto junto con el equipo G56

La apuesta arquitectónica no será tan contundente como lo fue en el mercado de Santa Caterina o en el de la Barceloneta, pero la reforma del Ninot también llevará firma. El proyecto para rehabilitar por completo el mercado del Ninot lo ha realizado, en colaboración con la empresa G56, Josep Lluís Mateo, autor también del Centro de Convenciones del Fórum, de la Filmoteca de Catalunya -que tiene pendiente el inicio de su construcción en el Raval ya que aún se están realizando las catas arqueológicas- y del hospital Josep Trueta de Girona, entre otros muchos proyectos.

El presupuesto destinado a la reforma es de 20 millones de euros (la segunda inversión más grande después de la que se hará en el mercado de Sant Antoni, que costará 50 millones) y se prevé que las obras puedan comenzar en la primavera de 2009 y estar listas a finales de 2011 con el objetivo de que los comerciantes puedan realizar la campaña de Navidad de aquel año ya en el nuevo mercado, que seguramente verá reducido el número de puestos. Mientras, como es habitual, se instalará una carpa provisional en los jardines frente al hospital Clínic en la calle de Casanova.

Mateo ha optado por mantener la estructura metálica de la cubierta y la volumetría del viejo mercado, inaugurado en 1933. "Pensé que el mercado actual tenía mucha entidad y era interesante conservar su espíritu al máximo", explica Mateo, que de niño vivía en el barrio. "No tenía sentido plantear un gesto formal espectacular cuando la estructura que tiene funciona, es muy clara y sólo necesita rehabilitación y, naturalmente, la modernización de todos los servicios". La intervención, de todas formas, será radical, pero se concentrará en el interior y en el subsuelo ya que se ganarán tres plantas para aparcamiento y servicios. También se instalará en un semisótano un autoservicio con una superficie de 1.299 metros cuadrados.

En su aspecto exterior, lo más significativo es la creación de un acceso principal por la entrada de la calle de Mallorca que se rebajará para eliminar los escalones actuales; la incorporación de los puestos exteriores dentro de la estructura del mercado, lo que permitirá ganar espacio de acera e incluso dos pequeñas plazas en los chaflanes; el cerramiento y aislamiento total de la estructura de cierre para poder instalar calefacción y aire acondicionado, y la renovación de la cubierta y de la celosía de madera de los laterales ya que la actual está muy deteriorada y, además, hay que incorporar el cerramiento de vidrio. "En el interior, la cubierta será de madera, y en el exterior, de zinc", indica Mateo, que no prevé grandes alardes decorativos. "Tendrá impacto, pero será muy sutil, nada que ver con los gestos escultóricos de otros mercados", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de agosto de 2008