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Hospitales de California ingresan a vagabundos para inflar las facturas

Los falsos pacientes de tres centros servían para justificar cobros al Gobierno

Como demostró Michael Moore en su documental Sicko, la cobertura médica pública y privada en Estados Unidos deja mucho que desear. Por eso el descubrimiento de un fraude en el que están implicados tres hospitales de California que le facturaron al Gobierno millones de dólares por servicios innecesarios a vagabundos que reclutaban en las calles, enfermos mentales y drogadictos sin seguro (y por tanto cubiertos por lo que aquí se llama Medicaid, asistencia sanitaria para pobres y jubilados) ha provocado un fuerte escándalo.

Los directores de dos centros de Los Ángeles han sido detenidos

Según se supo esta semana, el fiscal general de Los Ángeles ha demandado al menos a tres hospitales de esa ciudad por haber utilizado a los vagabundos como "peones humanos". Según la acusación presentada contra el City of Angels Medical Center, el Los Angeles Metropolitan Medical Center y el Tustin Hospital Medical Center, los tres centros se dedicaron a reclutar pobres en la calle Skid Row, conocida por tener uno de los mayores centros de acogida de Los Ángeles. Los llevaban al hospital y les diagnosticaban enfermedades que no tenían para mantenerlos allí durante varios días y así poder facturarle al Estado por tratamientos, transporte y hospitalización. Parte del dinero que recibían se repartía entre quienes organizaron este maquiavélico plan.

Los directores de dos de los tres centros han sido arrestados y acusados de fraude médico, evasión de impuestos y blanqueo de dinero, entre otros cargos y podrían enfrentarse a penas de hasta 140 años. Entre los acusados hay médicos y enfermeras y también está Estill Mitts, uno de los responsables del centro de acogida de Skid Row. Él se llevaba comisiones por informar a los centros de la presencia de vagabundos a sus puertas. "Ésta es sólo una de las diferentes investigaciones por corrupción médica que tenemos entre manos. Se está defraudando demasiado dinero de los programas de salud pública y el impacto sobre aquellos que realmente lo necesitan es demasiado alto como para no perseguir el fraude federalmente" afirmó el fiscal general de Estados Unidos, Thomas O'Brien.

Curiosamente, el descubrimiento del fraude lo ha provocado una investigación centrada precisamente en una actividad tan opuesta como espeluznante: el conocimiento en 2006 de que diversos hospitales se dedicaban a dejar en Skid Row a vagabundos y consumidores de drogas sin seguro pero con verdaderas necesidades médicas y de los que los centros no querían hacerse cargo. Aquel caso impactó a los ciudadanos de medio mundo al ser denunciado con todo detalle en el documental de Moore.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 2008