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Reportaje:

La crisis que golpea donde más duele a la economía española

La sequía de dinero en los mercados lastra el crecimiento

Primer acto. La economía española se adentra en el verano de 2007 con paso confiado. Crece al 4%, el paro está en su nivel más bajo de la democracia y la inflación retrocede hacia el totémico 2% del Banco Central Europeo. "Tengo dudas de que la vivienda sea un problema", dice incluso el vicepresidente económico, Pedro Solbes, que anticipa un "aterrizaje suave" del sector. Segundo acto. A vuelta de vacaciones, los malos augurios se acumulan. El Gobierno se aferra a su plácido análisis, pero todo se tuerce. Y a gran velocidad. Un año después, los precios y el paro están disparados, la confianza de los consumidores hundida y el fantasma de la recesión vuelve a aparecerse. Alguien reescribió el libreto de la economía española en el descanso estival. La crisis financiera internacional, el petróleo y la burbuja inmobiliaria rivalizan por el papel de sospechoso principal.

El choque financiero agiganta otros problemas, como los precios o la vivienda

"Fue la crisis financiera", contesta el coro de expertos. "Había unos desequilibrios importantes, pero no insostenibles", mantiene José Manuel del Amor, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), "pero el choque financiero ha complicado muchísimo el panorama por la dependencia que hay de recursos del exterior".

El socio de AFI recuerda que en los últimos años la economía española ahorraba hasta un 20% del producto interior bruto, pero invertía aún más, el 30% del PIB. La diferencia se financiaba en el exterior. "En 2007, la banca española captó 90.000 millones en depósitos, pero dio 240.000 millones en créditos", apostilla Amor. En la última década, la economía española aprovechó a fondo la globalización financiera. Pero en esto que llegó agosto y estalló la crisis de las hipotecas basura estadounidenses. Los mercados descubrieron que no sabían hasta dónde se habían filtrado los activos tóxicos y se acabó de sopetón el dinero fácil. La onda expansiva de aquel choque llega hasta hoy. Y el déficit exterior pasó de ser un desequilibrio a "la espada de Damocles de la economía española", en palabras de Amor.

El choque financiero además encendió la mecha de otros desequilibrios. El dinero se retiró de los mercados y se volcó en el petróleo, que empezó a enlazar récords y aceleró la inflación. Las tensiones en el crédito empujaron el Euríbor, referencia para la revisión de las hipotecas, y secaron los recursos financieros hasta hacer estallar la burbuja inmobiliaria.

"El parón de los mercados financieros no ha ayudado a países que basaron su crecimiento en el sector inmobiliario, como España, Reino Unido, Irlanda o Estados Unidos, que son los que tienen más problemas ahora", explica Manuel Arroyo, de la gestora de fondos de JPMorgan. "Estamos en el ecuador de la crisis financiera, todavía hay mucha incertidumbre", añade.

Para Rafael Sarandeses, del Instituto Español de Analistas Financieros, tras años "de tipos bajos y revalorización constante de activos", estaba cantado que cualquier corte en los recursos financieros afectaría a la economía española. Y el grifo no acaba de abrirse otra vez. "Esto es un cambio de ciclo, cuando la crisis acabe la economía española será otra", asegura Sarandeses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de agosto de 2008