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El Gobierno chino ignora a Pedraz

El embajador en España pide que el Ejecutivo pare la querella sobre Tíbet

El Gobierno chino optó ayer por el silencio e ignoró la decisión del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz de aceptar la competencia de la jurisdicción española para investigar una querella contra siete altos dirigentes chinos -entre ellos, dos ministros: el de Defensa, Liang Guanglie, y el de Seguridad del Estado, Geng Huichang- por un delito de lesa humanidad, relacionado con la represión de los violentos disturbios que tuvieron lugar el pasado marzo en Lhasa, capital de la región autónoma de Tíbet, y otras provincias vecinas.

"No hay comentarios", respondió a este periódico una portavoz del Ministerio de Exteriores chino, que declinó dar su nombre. El viernes próximo comienzan los Juegos Olímpicos de Pekín, y nada más lejos de las intenciones del Gobierno asiático que proporcionar madera con la que avivar el fuego del conflicto de Tíbet.

El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, de visita en Pekín, aseguró que su homólogo chino, Yang Jiechi, no había evocado el asunto durante su reunión de ayer. Él, por su parte, tampoco lo mencionó. ¿Por qué? "No lo hemos planteado porque es un tema de la Justicia, y respetamos a la Justicia", dijo.

Sin embargo, el embajador de la República Popular de China en España, Qiu Xiaoqi, pidió ayer al Gobierno español que interceda para que no prospere la investigación. "Estoy convencido de que el Gobierno español puede tomar medidas para que esta llamada denuncia no se lleve a cabo", declaró a la Cadena SER. El diplomático destacó que dicha denuncia "no tiene ningún fundamento".

La querella

Según la querella, la represión que siguió a la revuelta protagonizada por la población local en el territorio del Himalaya causó "al menos 203 muertes, más de 1.000 lesionados graves y 5.972 detenidos ilegales y desaparecidos". Pekín asegura, sin embargo, que sólo un tibetano resultó muerto, y afirma que los manifestantes mataron a 21 personas. China ha acusado al Dalai Lama y a su Gobierno en el exilio de haber organizado las protestas. El líder espiritual tibetano lo ha negado.

Moratinos aseguró que el ministro chino reiteró lo que había dicho durante su visita a España a principios de junio, que China considera a España "el país más cercano y amigo dentro de la Unión Europea". El titular de Exteriores español añadió que respeta la decisión de la Audiencia Nacional, y que, aunque ayer no se lo transmitió a Yang ya que lo hizo en junio, la posición española sobre el conflicto de Tíbet es que debe existir un diálogo entre las autoridades chinas y los representantes del Dalai Lama, con "voluntad para alcanzar un acuerdo", basado en el respeto mutuo y la soberanía de China.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 2008