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TCSA solicita la suspensión del traspaso de Bilbobus a Veolia

TCSA, la empresa que mañana dejará de gestionar Bilbobus tras más de 20 años, anunció ayer que ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo contra la decisión del Ayuntamiento de Bilbao de adjudicar el servicio del transporte urbano bilbaíno a la multinacional francesa Veolia. Asimismo, la compañía bilbaína solicitó la suspensión cautelar de la concesión, que mañana mismo ha de pasar a manos de Veolia, mientras se estudia su demanda. En un duro comunicado, TCSA culpa a responsables municipales de practicar el "matonismo" y el "linchamiento".

El Ayuntamiento de Bilbao adjudicó en mayo a Veolia la gestión de Bilbobus durante ocho años, prorrogables en dos más, por 224 millones de euros. TCSA quedó en segundo lugar, pero anunció su intención de recurrir el concurso al entender que la ganadora presentó una oferta por debajo de los costes de servicio con el fin de adentrarse en el jugoso mercado vasco del transporte público. Sin embargo, no son sólo aspectos económicos los que en opinión de TCSA se vulneraron en la adjudicación de Bilbobus a Veolia, sino también cuestiones formales y técnicas.

Según la citada nota, TCSA supo el pasado martes que Veolia, "con la complicidad y aquiescencia del Ayuntamiento, no subrogará a la totalidad de la plantilla prevista en el pliego de condiciones que el consistorio presentó a concurso". Siempre según TCSA, Veolia ha rechazado la incorporación de un médico, un ATS, un auxiliar de clínica, dos subdirectores y un director. Estos cargos, y las personas que los desempeñan, figurarían en el listado de 584 trabajadores "fijos e indefinidos cuya subrogación era inexcusable y obligatoria", según la empresa derrotada. Iñaki Goiri, presidente de TCSA, acusó ayer al teniente alcalde de Bilbao, Ibon Areso, de consentir esta circunstancia cuando anunció a bombo y platillo que no toleraría violación alguna del pliego de condiciones. Asimismo, TCSA lamenta y denuncia "el matonismo y el linchamiento que responsables municipales intentan realizar con nuestra empresa para justificar la irregular transición realizada por Veolia".

El juez tiene ahora tres opciones: desestimar el recurso, aceptarlo a trámite pero no decretar la suspensión cautelar del traspaso de la gestión de Bilbobus a Veolia, o aceptarlo a trámite y suspender el traspaso, exigiendo a TCSA el depósito de una altísima fianza para poder seguir gestionando, de forma provisional, el servicio urbano. Esta última opción es la menos probable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de julio de 2008