Reportaje:cine

¡Viva el cine de palomitas!

Hollywood sondea en la Comic-Con de San Diego futuros éxitos de taquilla

Ni Cannes, ni Venecia, ni Berlín, ni San Sebastián. En el calendario de Hollywood son otros festivales los que figuran como las principales citas de la industria. Está Sundance, la mayor muestra de cine independiente; por supuesto, los Oscar, donde la industria se da palmaditas en su propia espalda. Y está la Comic-Con, que se ha celebrado este fin de semana en San Diego (California).

La Comic-Con no es ni siquiera un festival de cine. Concebida hace 39 años en los sótanos de un hotel como una convención de cómics a la que escasamente asistieron 300 personas, durante años pasó sin pena ni gloria más allá del interés de esos frikies locos de los tebeos. Ahora, la misma convención, apodada cariñosamente Con, atrae durante sus cuatro días de conferencias, presentaciones y ventas a más de 125.000 personas que llenan el centro de convenciones y se dejan unos 45 millones de dólares (29 millones de euros) en las arcas de la ciudad.

Las estrellas bajan en tropel a esta ciudad fronteriza a ganarse al público
El certamen fue concebido hace 39 años en los sótanos de un hotel

El público sigue compuesto principalmente por esos mismos frikies de antaño, vestidos de Darth Vader, Joker o del Bender de Futurama. Pero, ahora, Hollywood les presta mucha atención, porque son ellos los que determinarán el éxito (o el fracaso) de las películas que aspiran a ser el centro de la temporada. La mejor muestra está todavía en las salas. Iron Man, uno de los títulos mejor recibidos en la Con el pasado año, sobrepasó en su estreno los 300 millones de dólares en la taquilla, y El caballero oscuro ha sido el estreno más taquillero de la historia de Hollywood. De ahí que las estrellas bajen en tropel a esta ciudad fronteriza a encontrarse con sus seguidores y ganarse al público que condicionará el futuro de sus estrenos. Keanu Reeves, Jennifer Connelly, Seth Rogen, Mark Whalberg, Samuel L. Jackson, Kiefer Sutherland, Eva Mendes, Carmen Electra, McG, Joel Silver, Dakota Fanning, Kristen Stewart o Jeremy Piven son algunas de las que este año se han dado cita en la Comic-Con. "Yo llevo participando más de 17 años, pero es ahora cuando me invitan por todo lo alto, y hasta me preguntan si alguna vez he estado aquí", comenta con sorna el dibujante de cómics Mike Mignola, una figura ahora glorificada en Hollywood después de que su cómic Hellboy fuera transformado con éxito en una taquillera saga cinematográfica. Junto a él está su hija de 13 años, Helena, la mejor muestra del público de la Comic-Con. "Me muero de ganas por ver lo más posible de Twilight (Crepúsculo)", afirma entusiasmada ante el próximo estreno de la película de Catherine Hardwicke basada en un éxito literario entre preadolescentes, las románticas novelas de vampiros de Stephenie Meyer. Su opinión sobre las primeras imágenes de este filme quedaron acalladas por el estruendo de aplausos con el que fueron recibidas en el hall H, con una capacidad para 6.500 personas, donde no entraron más porque las normas de seguridad lo impidieron. Ése es el tipo de respuesta que Hollywood busca en la convención, llamada ya "el festival del cine de palomitas". Una respuesta contagiosa e inmediata. "El impacto online es instantáneo", aseguró la encargada de Warner Televisión, Lisa Gregorian, un área que en la actualidad supone el 22% de la programación de la Con y que también se beneficia del entusiasmo de los asistentes. Ellos fueron los que el pasado año despertaron desde sus blogs el interés por series como Chuck, Pushing Daisies o Terminator, The Sarah Connor Chronicles. Este año, otros títulos buscan la misma oportunidad. Por ejemplo, la nueva creación de George Lucas en su saga de La guerra de las galaxias. Se trata de la serie de animación generada por ordenador La guerra de los clones, que arranca con un especial que se estrenará en cines. Otros de los títulos presentados en San Diego son más carnales, como los remakes de dos clásicos del cine de terror y ciencia-ficción como El hombre lobo, que protagoniza en esta ocasión Benicio del Toro, o Ultimátum a la Tierra, con Reeves y Connelly como protagonistas.

Pero los platos fuertes del festival son dos títulos basados en dos de los cómics más populares del noveno arte: Watchmen y The Spirit. El primero está inspirado en la novela gráfica de 12 capítulos de Alan Moore y Dave Gibbons, un hito de la historia del cómic que tiene seguidores incluso entre aquellos a los que no les gustan los tebeos y que ahora Zack Snyder ha llevado a la pantalla. En el caso de The Spirit, el debut del dibujante de cómics Frank Miller como director de cine está siendo seguido con interés por todos los amantes de la obra de Will Eisner, considerado uno de los grandes maestros del cómic y cuyo nombre bautiza los premios de la Comic-Con.

De ahí las muchas críticas que ya flotan en Internet entre los puristas que afirman que "Eisner se debe de estar revolviendo en su tumba" al ver que la vivacidad y el humor de su obra se han convertido en un festival de carne con Scarlett Johansson, Jaime King o Eva Mendes entre las bellezas de un reparto rodado con un estilo similar al que Miller y Robert Rodríguez utilizaron al alimón en Sin City. Pero son muchos más los que no conocen la verdadera obra que Eisner dibujó en la década de los cuarenta y Hollywood cuenta con esta falta de memoria entre los nuevos aficionados al género.

Claro que en otras ocasiones prefiere que sus futuros espectadores no se olviden de las franquicias que, como Terminator, enriquecieron las arcas de la industria. De ahí la presentación con toda la fanfarria de Terminator Salvation: The Future Begins, que quiere revivir este clásico de ciencia-ficción con Christian Bale como John Connor y sin Arnold Schwarzenegger como robot (no se descarta un cameo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de julio de 2008.

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