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Los 'kikos' eclipsan al Papa

Kiko Argüello recluta vocaciones en Sidney y organiza actos paralelos

Los kikos son inmensa mayoría entre los 4.200 peregrinos españoles que según la Conferencia Episcopal Española (CEE) han acudido a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Sidney. El líder del Camino Neocatecumenal, el pintor y cantautor Kiko Argüello, busca en estos viajes masivos vocaciones tiernas para nutrir los 52 seminarios de su comunidad. El lunes, el líder reunirá a sus jóvenes huestes y pedirá que levante la mano aquel que haya sido visitado por el Espíritu Santo. La cantera de seminaristas del Camino cuenta en este momento con más de 1.500 alumnos.

Los kikos son el más numeroso entre los nuevos movimientos católicos, con más de un millón de fieles en 105 países, 20.000 comunidades y algunas universidades privadas. Oficialistas, originales y de línea ideológica muy conservadora, están formados por seglares que muchas veces renuncian a carreras y vidas para dedicarse a evangelizar.

Tienen todas las bendiciones del Papa de Roma, que acaba de aprobar los estatutos del Camino Neocatecumenal, fundado en 1964 por Argüello y por la religiosa, química y teóloga soriana Carmen Hernández. Su método de trabajo consiste en enviar familias enteras a lugares donde faltan curas o donde la religión católica está en recesión. Kiko ha sido el brazo callejero de Juan Pablo II y de Antonio Rouco Varela, y en Sidney ha demostrado que sigue siendo el que más público aporta a los actos del Papa.

Su independencia y su capacidad para hacer lobby en las grandes alturas molesta a algunos obispos españoles, que han visto cómo determinadas catequesis programadas en Sidney se quedaban vacías porque los kikos preferían reunirse por libre.

El Camino lleva años trabajando en paralelo y en aparente sintonía con el Opus Dei. Mientras la Obra busca talentos entre universitarios y las élites económicas, Argüello busca y encuentra entre las familias humildes. Su entusiasmo no conoce fronteras, ni barreras. Se dice que ha sido el único extranjero capaz de convencer al Gobierno israelí para que le cediera unos terrenos gratis en Galilea. Allí construyó un edificio imponente y allí celebra sus reuniones corporativas. En Italia, importantes personajes cercanos al Vaticano son kikos declarados. Uno de ellos es Roberto Piermarini, consultor de telecomunicaciones y uno de los directores de Radio Vaticana.

Más difícil es el acceso que otros fieles tienen al Papa. Después de un viaje de 33 horas desde Escocia, Anthony y Christina Foster han llegado a Sidney con una misión: ser recibidos en audiencia, y oír a Benedicto XVI pedir perdón en nombre de la Iglesia y comprometerse a proteger y cuidar a las víctimas de abusos sexuales. Las dos hijas mayores de los Foster, Emma y Katie, alumnas de un colegio católico de Oakleigh, Melbourne, fueron violadas repetidamente cuando tenían entre 5 y 8 años por el sacerdote Kevin O'Donnell.

O'Donnell murió en 1997, tras ser condenado a 39 meses de cárcel por abusar de 12 menores. Ahora, la dolorosa historia de la familia Foster amenaza con ensombrecer el primer viaje del Papa a Australia. Los Foster quieren explicarle en persona a Benedicto XVI que los efectos de los abusos se padecen en ocasiones durante toda la vida, y no son compensables con dinero, sino con justicia. Esperan del Papa una "respuesta moral y no legal" para las víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 2008