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Zapatero rompe el tabú y pronuncia la palabra "crisis"

Dice que no puede quitar el crucifjo de los actos en Zarzuela

No fue un lapsus. Lo hizo con premeditación. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rompió ayer el tabú al pronunciar la palabra "crisis", que ha venido eludiendo desde que hace meses empezó la cadena de malos datos económicos. Lo hizo ayer por la noche en una entrevista en Antena 3. Ante la insistencia de los periodistas, el presidente declaró: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar por ninguna dificultad". Posteriormente, volvió a pronunciar la palabra tabú, cuando señaló: "Estamos atravesando un ciclo bajo, con un ajuste duro, crisis para todos a los que le gusta llamarla crisis".

Zapatero, según manifestaron ayer en La Moncloa, tenía preparado con antelación el discurso con el que justificó el uso del término tabú: "Más que las palabras lo que me preocupa son las medidas que está tomando el Gobierno para proteger a los sectores más débiles, como la subida del salario mínimo interprofesional, la subida de las pensiones y las ayudas al alquiler de la familia y vivienda".

Tras pronunciar la palabra crisis, los tres entrevistadores le regalaron un disco de vinilo del grupo musical Supertramp -el favorito del presidente- con el título, "Crisis. What crisis?".

Zapatero ha eludido pronunciar la palabra crisis estos últimos meses, con el argumento de que en economía se califica una "crisis" si hay dos trimestres con crecimiento negativo y llegó a afirmar que "el pesimismo no crea puestos de trabajo". El pasado 14 de enero dijo: "Hablar de crisis es puro catastrofismo y una falacia. Es desaceleración acelerada". Hace poco más de un mes, el 30 de mayo, el ministro de Economía, Pedro Solbes señaló: "Es enormemente exagerado hablar de crisis. Estamos lejísimos".

No fue la única novedad de la entrevista. Preguntado por su intención de ampliar la laicidad y si eso supondrá que los presidentes del Gobierno y los ministros no prometan su cargo con un crucifijo sobre la mesa, como ocurre actualmente en el Palacio de la Zarzuela, lo negó: "Juramos en la Jefatura del Estado y eso es un ámbito que dispone el Rey". Sí dio a entender que él no marca dinero a la Iglesia católica en la declaración de la renta.

Además, precisó sus objetivos sobre la ley del aborto. Aunque aclaró que la pretensión del PSOE es lograr una ley de plazos, admitió que tiene que aprobarse por consenso y que desconoce, por tanto, su "resultado final".

Por último, consideró "insólito" que el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, prefiriese la victoria de Rusia sobre España en la pasada Eurocopa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 2008