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Crítica:Lidia | Feria de San Fermín

El clon salió a hombros

Hace unos años se decía del rejoneador Sergio Galán que era un clon de Pablo Hermoso de Mendoza. Ayer dejó de ser el clon del navarro para ser el propio Hermoso de Mendoza. Se alzó como el triunfador de la tarde. Ayer, repito, hizo de Hermoso de Mendoza, en especial en el sexto. Pero vayamos por partes.

Cuatro toros fueron de verdadero saldo. Toros sin fuerza, sin bravura, sin alma, por así decirlo. Joao Moura ya no arrebata. Fue una figura años atrás, ahora realiza su oficio, tal ayer en sus dos toros, con dignidad y aseo, como lo haría Buffalo Bill.

Por mucho que Hermoso de Mendoza pusiera sobre el albero pamplonés a los caballos Curro, Chenel, Ícaro y Pirata, por más que la finura de Chenel llegara a quebrar en un palmo de terreno e Ícaro (caballo valiente como pocos) quisiera emocionar poniéndole los belfos a 30 centímetros de la cara del toro, todo eso no poseía mérito alguno, porque se llevó a cabo frente a un toro moribundo. En su segundo, un toro con cierto ímpetu, no encandiló como solía en tiempos pretéritos ni sus caballos Estella, Silvetti o Pirata, lograron repartir belleza con cabriolas y otras monerías. Algo le pasa al navarro de Estella: ¿hastío? ¿demasiados años en la cima del escalafón?

Bohórquez / Moura, Hermoso, Galán

Toros de Fermín Bohórquez: despuntados para el rejoneo, sin fuerza, sin casta, excepto el 5º y el 6º.

Joao Moura: aplausos; silencio.

Pablo Hermoso de Mendoza: gran ovación; gran ovación.

Sergio Galán: oreja; dos orejas. Salida a hombros.

Plaza de toros de Pamplona. 6 de julio. Segunda de abono. Lleno.

Llegó Sergio Galán y repartió rejones, banderillas de las largas y de las cortas además de una rosa roja, pero aquello carecía de mérito. Hablamos de su primer toro. Daba igual que quebrara en palmos inverosímiles de terreno. El resultado era una filfa en términos de rejoneo cabal. Eso también lo podía haber hecho Buffalo Bill. Como Sergio Galán creía que el sexto de la corrida iba a salir como los cuatro primeros, sin fuerza y adormilado, de pronto ese sexto derribó al caballo y al caballero apretándoles contra las tablas. Tuvo que retirar al caballo porque parecía resentido del golpe. Mas en el público eso causó gran impacto. De ahí que al salir uno y otro caballos distintos y tomara la actitud de hacer circo, donde los caballos bailaban y demás carantoñas, el público disfrutó a rabiar y estaba dispuesto a todo. Ese todo fue regalarle dos orejas e instar a que saliera por la puerta grande.

Lamentablemente, hay que significar esa "nada existencial" en la que parece estar metido Hermoso de Mendoza. Lejos están aquellos tiempos en los que sus caballos parecían que bebían cada tarde la mejor leche del Paraíso. De pronto me acordé de un proverbio turco que dice: "el caballo conoce por la brida al que lo conduce".

Un fallecido en el muro

Un hombre murió ayer al caer desde las murallas de Pamplona, en circunstancias desconocidas, dos horas después del Chupinazo. Se desconoce su identidad ya que no portaba documentación aunque sí una tarjeta de un banco irlandés, por lo que podría tratarse de un extranjero, según la Policía. La investigación sigue en el lugar de los hechos y con los testigos para determinar las circunstancias del suceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2008

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