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Una bomba en un concierto en Minsk causa 50 heridos

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, estaba presente en el acto

Cerca de 50 personas resultaron heridas en Minsk, la capital de Bielorrusia, al explotar una bomba durante los festejos del Día de la Independencia de esa ex república soviética. El atentado, ocurrido pasada la medianoche del jueves durante la celebración de un concierto al aire libre al que asistía el presidente, Alexandr Lukashenko, fue calificado por la policía local -siguiendo las tradiciones de la desaparecida URSS- de gamberrismo y no de terrorismo. Lukashenko, que gobierna el país con mano de hierro desde 1994, se acercó minutos después de la explosión al lugar en que sucedió, que estaba a escasa distancia de donde se encontraba el presidente.

La oposición teme un endurecimiento de la política contra los disidentes

Vladímir Naúmov, ministro del Interior, dijo que el artefacto explosivo, que contenía tuercas, tornillos y pernos, había detonado a las 0.25, hora local de ayer, y que tres personas del medio centenar de heridos se encuentran en estado grave. Naúmov agregó que se había encontrado una segunda bomba sin explotar, lo que ayudará en las investigaciones. "A pesar de tratarse de una situación extraordinaria, no hubo pánico", señaló el ministro del Interior, quien aseguró que "la situación en Minsk se encuentra bajo control". Los diversos eventos programados en la capital con motivo de la fiesta nacional no fueron suspendidos. Naúmov subrayó que su ministerio "dispone de medidas y medios suficientes para mantener el orden".

La explosión plantea numerosos interrogantes, el principal de los cuales es si este atentado marca el comienzo de una ola de terrorismo en Bielorrusia, país que se distinguía por su seguridad y tranquilidad. Pável Liogki, secretario de prensa de Lukashenko, dijo que "no fue un atentado contra la vida del presidente".

Sin embargo, la oposición al régimen de Bielorrusia, definido como la última dictadura de Europa, teme que el atentado provoque un endurecimiento aún mayor de la política hacia los disidentes. "Independientemente de quién sea el ejecutor y organizador de este crimen, lo que está claro es que las autoridades se aprovecharán de él para sus propios fines", comentó Anatoli Lebedko, líder del opositor Partido Civil Unido. "Esta situación sirve para justificar cualquier acción dirigida a limitar el ya estrecho espacio que tiene la oposición".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de julio de 2008